-¿Te he despertado?-
La claridad no me permitía ver a la persona que me hablaba, que había interrumpido mientras que dormía. Poco a poco, mis ojos se acostumbraron a la luz, dejándome ver al apuesto muchacho que se erguía ante mis ojos.
-Alec,¿que haces aquí?-
-Quedamos,¿te acuerdas?-Dijo-Tu madre me dejó pasar.-
-El trabajo de español...lo había olvidado.-
-¿Sabías que en Colombia comen hormigas?-Comenté.
-Vaya, es realmente raro.-
Nos reímos.
-Son las 2 de la tarde, podemos parar para comer.-
-Vamos al centro comercial, que está cerca.-Propuse.
-De acuerdo.-
Nos levantamos, y dejamos nuestras cosas tiradas en el suelo del salón, donde estábamos tumbados.
-Vamos en mi coche.-Dijo Alec.-Probablemente no es como el de tu flamante novio, pero...-
Sonreí. Cogí mi chaqueta, y salimos a fuera. Entramos en su coche, una camioneta azul.
-Me gusta, es retro.-Solté una carcajada.
-¡No te rías de mi coche!-Exclamó Alec, al mismo tiempo que giraba las llaves en el contacto. El motor emitió un rugido.
-Vete a la derecha en el próximo cruce.-Indiqué.
-¿Vas a ir al baile del día 30?-
El baile de primavera me asustaba, pero la verdad era que no me apetecía mucho ir.
-No sé si voy a ir.-Respondí.
-Yo tampoco tengo muy claro que vaya a ir. Podemos quedar para ir al cine, o algo así.-
-Me parece bien.-Dije.- Hemos llegado, puedes aparcar allí.-
-¿Que te parece si vamos a un japonés?-
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