-Pensé que iba a ser fácil enseñarte, pero veo que eres el ser más torpe del mundo.-
Alec se intentó subir de nuevo al caballo. Benji se giró en cuanto el inexperto jinete posó el pie en el estribo. Alec se cayó al suelo, una vez más. Corrí hacia él. Le ayudé a levantarse.
-Esto es imposible, no puedo ni subirme, así que no se como voy a montar a Benji.-Sonrió al pronunciar el original nombre del caballo de mi hermano.
-Hay que tener paciencia, ya verás como en las dos semanas que estaré aquí, acabarás convertido en un jinete alucinante.-
Agarré las riendas de Benji y le indiqué que intentará subir, mientras yo lo agarraba. De nuevo puso el pie en el estribo. Tomó impulso y, a final, consiguió subirse al caballo.
-¡Sí!¡lo he conseguido!¡genial!-Exclamó levantando los brazos como signo de victoria.
-A ver, ahora agarra las riendas como te he explicado.-Dije mientras me acercaba a Cookie.
Alec las agarró, obediente.
-Espera.-Le ordené a la vez que me subía a mi caballo.-Tienes que golpear con los talones el cuerpo del caballo, y empezará a caminar.-
De nuevo, obediente, dio un suave toque a el caballo. Benji comenzó a andar
-Vaya, parece divertido.-Se rió.
-Da unas cuantas vueltas que mañana te enseño a trotar.-
Cookie comenzó a galopar.
-Ha valido la pena.-Dijo una hora más tarde, mientras caminábamos por la calle principal del pueblo, buscando un lugar dónde comer.
-Ese restaurante tiene buen aspecto,¿entramos?-Pregunté señalando la puerta del local de comida italiana.
-Como tú quieras princesa.-Respondió mientras entrabamos a el bonito lugar. Todo estaba decorado de blanco y negro, a la moda. Los muebles eran sencillos, pero bonitos. Escogimos una mesa cercana a la ventana que daba a la calle, pequeña pero luminosa.
Un amable camarero, considerablemente guapo, se acercó a nosotros con una gran sonrisa y nos atendió atentamente. Los platos tardaron poco más de veinte minutos.
-Esta lasaña está riquísima, es la mejor que he probado en mi vida.- Dije con la boca llena.
-¿Te has fijado en como te mira el camarero? Está ligando contigo, y no se nota poco precisamente.- Comentó Alec ignorando mi comentario, con un pequeño atisbo de celos.
-Pues no me había fijado, la verdad-
-¿Será broma? Es más que obvio que se ha dado cuenta de que estás buenísima.-
Ignoré el cumplido de Alec, y me giré hacia atrás. Efectivamente, el guapo camarero me miraba con una media sonrisa. Aparentaba unos 18 años, alto, de tez morena, pelo castaño corto y mandíbulas pronunciadas.
Le dirigí una amplia sonrisa, y sentí la mirada de Alec en mi espalda.
-¡Vaya, así que te van los morenos, eh Ali!-Exclamó seguido de una gran carcajada. Le lancé una patada por debajo de la mesa, con la buena suerte que le dí. Alec se retorció de dolor, mientras que yo reía a carcajadas.
-Eso te pasa por decir cosas que no debes.¿Has terminado ya?- Asintió.
Llamé al camarero, ignorando la risa de Alec por lo bajo.
-¿Que quiere la preciosa señorita?- Preguntó con una sonrisa de lo más amplia.
-La cuenta, por favor.-
-Un momento.-
El camarero se introdujo en lo que supuse que sería un almacén o algo así. Tardó poco en volver, con la cuenta en las manos.
-Aquí tiene, y si no le parece mal- Dejó un pequeño trozo de papel doblado cuidadosamente con disimulo en la mesa.- este es mi número.
Se fue sonriente, a atender otra mesa cercana a la salida.
-¡Alisson ha ligado!¡Alisson ha ligado!- Exclamó Alec.
Discretamente cogí el papel, y miré el interior. Había un nombre, Liam y un número de telefono escritos con una pulcra caligrafía. Nos levantamos.
-Adiós Liam.- Le sonreí al pasar por su lado al salir.
Visitas
jueves, 15 de diciembre de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
Dicen que huír es de cobardes.
-Ali, cariño, vete al pueblo a hacer la compra, por favor.-
-Genial, así podré montar a Cookie.¿Dónde está la silla de montar?-Pregunté mientras entraba en el establo.
-Donde siempre. En frente de las cuadras.-Respondió mi abuela con una sonrisa amable.
Eché un vistazo a la cuadra. Cookie estaba tal y como la recordaba. Del color de la canela, con una pequeña mancha blanca en la frente. Todo era como en aquellos tiempos, cuando mi único problema era con que jugar primero.
Cookie relinchó al verme entrar.
-Yo también te he echado de menos, pequeña.-
Le acaricié la cabeza. Todo era tal y como me esperaba, tan puro, tan natural como la vida misma.
Sentí que alguien me agarraba, acercándome. Sus fuertes brazos me rodeaban el cuerpo.
El miedo surgió en mis ojos, al mismo tiempo que eran tapados por unas cálidas manos.
-¿Quién soy?-
Su voz me resultaba familiar. Me giré.
-¡Alec!¿que haces aquí?-Exclamé a la vez que me lanzaba a sus brazos.
-Mis padres han alquilado una granja, para pasar las vacaciones.¿Y tú?- Sonrió, sus azules ojos brillaron.
-Estoy en casa de mi abuela.-Descansé mi cabeza sobre su pecho.
-Te he echado de menos.-Susurró.
-Y yo a tí.-
Nos quedamos allí abrazados, durante unos minutos. Él era tan cálido, tan cercano.
-¿Quedamos mañana?-Preguntó, mientras me subía a mi caballo.
-Claro,¿donde está la granja?-Preguntó.
-Está al lado del lago, cerca de la oficina de turismo.-Respondió con una gran sonrisa.
-¿Tienes que andar hasta allí?-Exclamé.
-Claro, nos vemos mañana a las 12.-Comenzó a andar.
-Ni se te ocurra. Tú vienes conmigo.¿Sabes montar?-
-No.-
-Bueno, ven conmigo, y te llevo hasta allí. Mañana te enseño.-Le dije, mientras le ayudaba a subirse a mi caballo.
Sus brazos abrazaron mi cintura. Sus labios se posaron en mi mejilla.
-Gracias Ali.-Susurró.-Eres la mejor.
Sonreí, y Cookie comenzó a andar, triunfante.
-Genial, así podré montar a Cookie.¿Dónde está la silla de montar?-Pregunté mientras entraba en el establo.
-Donde siempre. En frente de las cuadras.-Respondió mi abuela con una sonrisa amable.
Eché un vistazo a la cuadra. Cookie estaba tal y como la recordaba. Del color de la canela, con una pequeña mancha blanca en la frente. Todo era como en aquellos tiempos, cuando mi único problema era con que jugar primero.
Cookie relinchó al verme entrar.
-Yo también te he echado de menos, pequeña.-
Le acaricié la cabeza. Todo era tal y como me esperaba, tan puro, tan natural como la vida misma.
Sentí que alguien me agarraba, acercándome. Sus fuertes brazos me rodeaban el cuerpo.
El miedo surgió en mis ojos, al mismo tiempo que eran tapados por unas cálidas manos.
-¿Quién soy?-
Su voz me resultaba familiar. Me giré.
-¡Alec!¿que haces aquí?-Exclamé a la vez que me lanzaba a sus brazos.
-Mis padres han alquilado una granja, para pasar las vacaciones.¿Y tú?- Sonrió, sus azules ojos brillaron.
-Estoy en casa de mi abuela.-Descansé mi cabeza sobre su pecho.
-Te he echado de menos.-Susurró.
-Y yo a tí.-
Nos quedamos allí abrazados, durante unos minutos. Él era tan cálido, tan cercano.
-¿Quedamos mañana?-Preguntó, mientras me subía a mi caballo.
-Claro,¿donde está la granja?-Preguntó.
-Está al lado del lago, cerca de la oficina de turismo.-Respondió con una gran sonrisa.
-¿Tienes que andar hasta allí?-Exclamé.
-Claro, nos vemos mañana a las 12.-Comenzó a andar.
-Ni se te ocurra. Tú vienes conmigo.¿Sabes montar?-
-No.-
-Bueno, ven conmigo, y te llevo hasta allí. Mañana te enseño.-Le dije, mientras le ayudaba a subirse a mi caballo.
Sus brazos abrazaron mi cintura. Sus labios se posaron en mi mejilla.
-Gracias Ali.-Susurró.-Eres la mejor.
Sonreí, y Cookie comenzó a andar, triunfante.
martes, 14 de junio de 2011
Apocalíptico, ¿o no?
Cerré los ojos, como si fuera a llevarme al pasado, como si mi alma fuera a ser salvada en pleno apocalipsis. Sin duda, nada, sería como antes, y mucho menos, volvería él.
Él. No necesitaba nada más. Como si los últimos dos meses nada hubiera ocurrido. Como si él, todavía me quisiera, como si no se hubiera ido.
Conforme mis ojos se abrían, la dura realidad volvió a mí. Brian no iba a volver, y mucho menos, quererme. Había tenido tiempo para arrepentirse de la decisión que tomó, pero en estos dos meses nada había ocurrido.
Me levanté de la cama y, lentamente, salí al pasillo.
-¿Alisson?-
-¿Que quieres, Jean?-Respondí automaticamente, en un tono más elevado del que pretendía.
-¿Vas a bajar a la cocina?-Asentí.-¿Me puedes traer un refresco?-
-¡Serás vago! Mueve el culo y baja tú.-Respondí, y antes de que pudiera replicar, bajé corriendo las escaleras. Le oí soltar una palabrota.
-Ya verás cuando se lo diga a mamá.-Exclamé, mientras entraba en la cocina.
Cogí una manzana, que mordí creando un ruido sordo. Me senté en el sofá del salón, y me quedé inmersa en mis pensamientos.
¿Por qué? No iba a volver, ni tampoco mi alma, que se había llevado en el mismo instante en el que él se marchó. Me sentía incompleta, como si mi alma hubiera sido arrancada, dejando tras si un gran vacío. Cada vez me constaba más sonreír, que mis labios se curvaran y mis mejillas se tensaran.
Una lágrima resbaló por mis pómulos, en el silencio de una mañana de Julio. Sentí la puerta principal abrirse.
-Alisson, ¿Estás en casa?-
-Sí, mamá.-Respondí, girando la cabeza por encima del sofá.
-Creía que irías al lago, como todos los años.-Dijo extrañada.-Ha llamado la abuela, y me ha dicho que te hecha de menos, y que nunca te ve.
Probablemente, una visita al rancho de mi abuela conseguiría llenarme de nuevo. La idea me agradó.
-¿Que te parece si voi para allí a próxima semana, y vuelvo antes de mi cumple, la primera semana de agosto?-Propuse.
Mi madre abrió la boca, sin reparos.
-Claro, cariño, prepara tus cosas, puedes coger el tren el próximo viernes.- Dijo, aún sorprendida.
Los días previos a mi partida fueron, fueron los mejores hasta el momento. Tenía muchas ganas de ver a mi abuela, montar a caballo y disfrutar de la naturaleza. Desconectar. Irme de esta ciudad que me tenia atrapada, que me hacía sentir sola. Mi alma vagaba de forma sosegada por las calles que un día me habían parecido acogedoras, ahora frías y vacías.
El viernes llegó antes de lo esperado, como un gran regalo. Pronto, me encontraba con las maletas en la puerta, dispuesta a ir a la estación. Mi madre me llevó en el coche antes de las ocho.
-Prométeme que me llamarás todos los días.- Me dijo mientras ambas nos fundíamos en un abrazo.
-Claro mamá, ya verás como estas dos semanas se pasan rápido.-
Me metí en el tren. El viaje fue efímero. El paisaje se iluminaba con la luz de la mañana.
Bajé del tren, una mujer de pelo canoso me esperaba impaciente. Una gran sonrisa se extendió por su anciano rostro.
-¡Abuela!-
Él. No necesitaba nada más. Como si los últimos dos meses nada hubiera ocurrido. Como si él, todavía me quisiera, como si no se hubiera ido.
Conforme mis ojos se abrían, la dura realidad volvió a mí. Brian no iba a volver, y mucho menos, quererme. Había tenido tiempo para arrepentirse de la decisión que tomó, pero en estos dos meses nada había ocurrido.
Me levanté de la cama y, lentamente, salí al pasillo.
-¿Alisson?-
-¿Que quieres, Jean?-Respondí automaticamente, en un tono más elevado del que pretendía.
-¿Vas a bajar a la cocina?-Asentí.-¿Me puedes traer un refresco?-
-¡Serás vago! Mueve el culo y baja tú.-Respondí, y antes de que pudiera replicar, bajé corriendo las escaleras. Le oí soltar una palabrota.
-Ya verás cuando se lo diga a mamá.-Exclamé, mientras entraba en la cocina.
Cogí una manzana, que mordí creando un ruido sordo. Me senté en el sofá del salón, y me quedé inmersa en mis pensamientos.
¿Por qué? No iba a volver, ni tampoco mi alma, que se había llevado en el mismo instante en el que él se marchó. Me sentía incompleta, como si mi alma hubiera sido arrancada, dejando tras si un gran vacío. Cada vez me constaba más sonreír, que mis labios se curvaran y mis mejillas se tensaran.
Una lágrima resbaló por mis pómulos, en el silencio de una mañana de Julio. Sentí la puerta principal abrirse.
-Alisson, ¿Estás en casa?-
-Sí, mamá.-Respondí, girando la cabeza por encima del sofá.
-Creía que irías al lago, como todos los años.-Dijo extrañada.-Ha llamado la abuela, y me ha dicho que te hecha de menos, y que nunca te ve.
Probablemente, una visita al rancho de mi abuela conseguiría llenarme de nuevo. La idea me agradó.
-¿Que te parece si voi para allí a próxima semana, y vuelvo antes de mi cumple, la primera semana de agosto?-Propuse.
Mi madre abrió la boca, sin reparos.
-Claro, cariño, prepara tus cosas, puedes coger el tren el próximo viernes.- Dijo, aún sorprendida.
Los días previos a mi partida fueron, fueron los mejores hasta el momento. Tenía muchas ganas de ver a mi abuela, montar a caballo y disfrutar de la naturaleza. Desconectar. Irme de esta ciudad que me tenia atrapada, que me hacía sentir sola. Mi alma vagaba de forma sosegada por las calles que un día me habían parecido acogedoras, ahora frías y vacías.
El viernes llegó antes de lo esperado, como un gran regalo. Pronto, me encontraba con las maletas en la puerta, dispuesta a ir a la estación. Mi madre me llevó en el coche antes de las ocho.
-Prométeme que me llamarás todos los días.- Me dijo mientras ambas nos fundíamos en un abrazo.
-Claro mamá, ya verás como estas dos semanas se pasan rápido.-
Me metí en el tren. El viaje fue efímero. El paisaje se iluminaba con la luz de la mañana.
Bajé del tren, una mujer de pelo canoso me esperaba impaciente. Una gran sonrisa se extendió por su anciano rostro.
-¡Abuela!-
miércoles, 8 de junio de 2011
Fin.
Al instante en el que mis ojos se abrieron, a la luz de la mañana, supe que algo iba mal. Que el 23 de Junio, iba a convertirse en una fecha con significado propio.
El temor se paseó por mi cabeza.
Días, meses, pasan ante mis cegados ojos. Nada me hacía pensar que volviesen a ser cegados por el exceso de luz, que mi corazón volvería a latir como si se me fuera a salir del pecho. Nada.
El temor se paseó por mi cabeza.
Días, meses, pasan ante mis cegados ojos. Nada me hacía pensar que volviesen a ser cegados por el exceso de luz, que mi corazón volvería a latir como si se me fuera a salir del pecho. Nada.
Prefacio.
Cada latido. Cada latido, era por ti. Mi pecho latía desenfrenado, por tus ojos verdes. Ojos convertidos en piedra, ojos, ahora fríos como el hielo.
Me falta esa armonía que nos unía, desgarrada directamente de mi pobre alma. La oscuridad inundó mis ojos en aquel momento, cegándome. No volví a ver las estrellas, y, mucho menos, el sol.
Me sentía atrapada en un túnel, conteniendo la respiración, esperando a que la luz me indicara el fin del sufrimiento. Que me indicara que mis pulmones pudieran llenarse de aire puro de nuevo. Fin de la agonía. Pero mis pulmones, jadeantes, luchaban por aferrarse a la vida, y con ellos, mi destartalado corazón.
La luz nunca llega, y el túnel cada vez era más inmenso.
Me falta esa armonía que nos unía, desgarrada directamente de mi pobre alma. La oscuridad inundó mis ojos en aquel momento, cegándome. No volví a ver las estrellas, y, mucho menos, el sol.
Me sentía atrapada en un túnel, conteniendo la respiración, esperando a que la luz me indicara el fin del sufrimiento. Que me indicara que mis pulmones pudieran llenarse de aire puro de nuevo. Fin de la agonía. Pero mis pulmones, jadeantes, luchaban por aferrarse a la vida, y con ellos, mi destartalado corazón.
La luz nunca llega, y el túnel cada vez era más inmenso.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Capitulo 16.
-¿Que tal está el sushi?-
-Está genial, ¿quieres?-Respondió Alec, acercándome un trozo de sushi con los palillos.
-Vale.-
-Apura, que no controlo todavía esto de comer con palillos.-
Rápidamente, cogí con mis palillos el trozo de sushi que me ofrecía, llevándomelo a la boca.
-¡Vaya, si que está rico!-
-Deberiamos apurar, que el trabajo no se va a hacer solo.-Dijo Alec.
Suspiré.
-¡Por fin!-Exclamé.
-¡Lo terminamos!-
La euforia del momento nos llevó a levantarnos y darnos un abrazo.
-Vamos a comer algo.-Dije.
Alec y yo nos dirigimos a la cocina, pero antes recogimos todos los libros que había en el salón.
-Estoy hambriento.-Dijo Alec, con cara de sufrimiento.
Parece que te mato de hambre, a ver que hay para cenar...-Dije a la vez que miraba en la nevera.
-¿Por qué no hacemos una pizza?-Propuse. Alec asintió.
-Podemos ir a comprar los ingredientes.-Dijo, a la vez que se levantaba de la silla en la que estaba sentado.
-Vale, voi a coger mi bolso.-Comencé a subir las escaleras hacia mi cuarto.Cuando llegué arriba, sonó el teléfono de casa.
-¡Alec, cógelo por favor!-Exclamé asomándome al hueco de la escalera. El teléfono dejó de sonar.
-Es tu "noviecito".-Puso todo el desprecio que pudo en la palabra. Puse los ojos en blanco.-Quiere que te pongas, Alisson.-
-Alec...-Reproché, a la vez que bajaba las escaleras, con el bolso en la mano. Alec estaba en el hall, con el teléfono en la mano. Se lo quité de las manos.
-Hola Brian.-
-¿Que hace ese en tu casa?-Al menos, fue directo.
-Estamos haciendo un trabajo de español.-Dije. Brian estaba celoso y , de nuevo, me gustaba.
-No me gusta ese tío. Es un creído.-Dijo amenazador.
-Brian...-
-¿Por qué conmigo no puedes hacer los trabajos?-
-Será por que no vas a la mayoría de mis clases.-Mi voz daba a notar que mi enfado, iba en aumento.
-Pero Alisson...-
-¿Por qué me llamabas?-
-Era por si querías venir a cenar a mi casa.-Dijo.
-Pues no puedo, Alec y yo vamos a hacer una pizza,¿quieres venir?-Pregunté, pese a que sabía la respuesta.
-No...nos vemos mañana.-Respondió.
-Adiós, te quiero.-
-Yo también te quiero.-
La linea se cortó.
-Bueno, la pizza no se va a hacer sola.-Alec sonrió.
-Está genial, ¿quieres?-Respondió Alec, acercándome un trozo de sushi con los palillos.
-Vale.-
-Apura, que no controlo todavía esto de comer con palillos.-
Rápidamente, cogí con mis palillos el trozo de sushi que me ofrecía, llevándomelo a la boca.
-¡Vaya, si que está rico!-
-Deberiamos apurar, que el trabajo no se va a hacer solo.-Dijo Alec.
Suspiré.
-¡Por fin!-Exclamé.
-¡Lo terminamos!-
La euforia del momento nos llevó a levantarnos y darnos un abrazo.
-Vamos a comer algo.-Dije.
Alec y yo nos dirigimos a la cocina, pero antes recogimos todos los libros que había en el salón.
-Estoy hambriento.-Dijo Alec, con cara de sufrimiento.
Parece que te mato de hambre, a ver que hay para cenar...-Dije a la vez que miraba en la nevera.
-¿Por qué no hacemos una pizza?-Propuse. Alec asintió.
-Podemos ir a comprar los ingredientes.-Dijo, a la vez que se levantaba de la silla en la que estaba sentado.
-Vale, voi a coger mi bolso.-Comencé a subir las escaleras hacia mi cuarto.Cuando llegué arriba, sonó el teléfono de casa.
-¡Alec, cógelo por favor!-Exclamé asomándome al hueco de la escalera. El teléfono dejó de sonar.
-Es tu "noviecito".-Puso todo el desprecio que pudo en la palabra. Puse los ojos en blanco.-Quiere que te pongas, Alisson.-
-Alec...-Reproché, a la vez que bajaba las escaleras, con el bolso en la mano. Alec estaba en el hall, con el teléfono en la mano. Se lo quité de las manos.
-Hola Brian.-
-¿Que hace ese en tu casa?-Al menos, fue directo.
-Estamos haciendo un trabajo de español.-Dije. Brian estaba celoso y , de nuevo, me gustaba.
-No me gusta ese tío. Es un creído.-Dijo amenazador.
-Brian...-
-¿Por qué conmigo no puedes hacer los trabajos?-
-Será por que no vas a la mayoría de mis clases.-Mi voz daba a notar que mi enfado, iba en aumento.
-Pero Alisson...-
-¿Por qué me llamabas?-
-Era por si querías venir a cenar a mi casa.-Dijo.
-Pues no puedo, Alec y yo vamos a hacer una pizza,¿quieres venir?-Pregunté, pese a que sabía la respuesta.
-No...nos vemos mañana.-Respondió.
-Adiós, te quiero.-
-Yo también te quiero.-
La linea se cortó.
-Bueno, la pizza no se va a hacer sola.-Alec sonrió.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Capitulo 15.
-¿Te he despertado?-
La claridad no me permitía ver a la persona que me hablaba, que había interrumpido mientras que dormía. Poco a poco, mis ojos se acostumbraron a la luz, dejándome ver al apuesto muchacho que se erguía ante mis ojos.
-Alec,¿que haces aquí?-
-Quedamos,¿te acuerdas?-Dijo-Tu madre me dejó pasar.-
-El trabajo de español...lo había olvidado.-
-¿Sabías que en Colombia comen hormigas?-Comenté.
-Vaya, es realmente raro.-
Nos reímos.
-Son las 2 de la tarde, podemos parar para comer.-
-Vamos al centro comercial, que está cerca.-Propuse.
-De acuerdo.-
Nos levantamos, y dejamos nuestras cosas tiradas en el suelo del salón, donde estábamos tumbados.
-Vamos en mi coche.-Dijo Alec.-Probablemente no es como el de tu flamante novio, pero...-
Sonreí. Cogí mi chaqueta, y salimos a fuera. Entramos en su coche, una camioneta azul.
-Me gusta, es retro.-Solté una carcajada.
-¡No te rías de mi coche!-Exclamó Alec, al mismo tiempo que giraba las llaves en el contacto. El motor emitió un rugido.
-Vete a la derecha en el próximo cruce.-Indiqué.
-¿Vas a ir al baile del día 30?-
El baile de primavera me asustaba, pero la verdad era que no me apetecía mucho ir.
-No sé si voy a ir.-Respondí.
-Yo tampoco tengo muy claro que vaya a ir. Podemos quedar para ir al cine, o algo así.-
-Me parece bien.-Dije.- Hemos llegado, puedes aparcar allí.-
-¿Que te parece si vamos a un japonés?-
La claridad no me permitía ver a la persona que me hablaba, que había interrumpido mientras que dormía. Poco a poco, mis ojos se acostumbraron a la luz, dejándome ver al apuesto muchacho que se erguía ante mis ojos.
-Alec,¿que haces aquí?-
-Quedamos,¿te acuerdas?-Dijo-Tu madre me dejó pasar.-
-El trabajo de español...lo había olvidado.-
-¿Sabías que en Colombia comen hormigas?-Comenté.
-Vaya, es realmente raro.-
Nos reímos.
-Son las 2 de la tarde, podemos parar para comer.-
-Vamos al centro comercial, que está cerca.-Propuse.
-De acuerdo.-
Nos levantamos, y dejamos nuestras cosas tiradas en el suelo del salón, donde estábamos tumbados.
-Vamos en mi coche.-Dijo Alec.-Probablemente no es como el de tu flamante novio, pero...-
Sonreí. Cogí mi chaqueta, y salimos a fuera. Entramos en su coche, una camioneta azul.
-Me gusta, es retro.-Solté una carcajada.
-¡No te rías de mi coche!-Exclamó Alec, al mismo tiempo que giraba las llaves en el contacto. El motor emitió un rugido.
-Vete a la derecha en el próximo cruce.-Indiqué.
-¿Vas a ir al baile del día 30?-
El baile de primavera me asustaba, pero la verdad era que no me apetecía mucho ir.
-No sé si voy a ir.-Respondí.
-Yo tampoco tengo muy claro que vaya a ir. Podemos quedar para ir al cine, o algo así.-
-Me parece bien.-Dije.- Hemos llegado, puedes aparcar allí.-
-¿Que te parece si vamos a un japonés?-
miércoles, 11 de mayo de 2011
Capitulo 14.
-¿Quieres quedarte a cenar?-
Introducí la llave en el cerrojo de la puerta de mi casa, y la giré. La cerradura emitió un ruido sordo, y la puerta se abrió.
-Si me lo pides así...-Se rió.
-¿Papá?¿Mamá? Ya estoy en casa.-Exclamé, sin obtener respuesta alguna.-Parece que estamos solos, entonces,¿te quedas a cenar?-
-Claro.-
Fuimos a la cocina. Brian se sentó enfrente de mí, mientras yo cogía los ingredientes para preparar la cena.
-¿Que me vas a cocinar, chef?-Sonrió.
-Spaguettis, ¿te gustan?-
-Todo lo que haces me gusta.-
Me sonrojé. Siempre era tan... perfecto.
-Vamos al salón mientras se hace la pasta- Propuse.
Nos sentamos en el sofá, y encendí la televisión. Brian me pasó el brazo por encima del hombro, de forma casual. Cogí el mando, y recorrí todos los canales, en busca de algo que mereciera la pena ver. Dejé una película romántica.
Brian se acercó y me besó apasionadamente. Al instante supe a dónde quería llegar. Pero, el problema era que no sabía si yo también quería llegar a ello. La duda se paseaba por mi desordenada cabeza, mientras me besaba fervientemente. Si quería parar, debía hacerlo cuanto antes. Pero,¿quería parar?. Y si quería, ¿que diría Brian?. Pese a mis dudas seguí.
Comenzó a quitarme la chaqueta, cuando oímos la puerta de entrada.
-¿Alisson? Ya estamos en casa.-Dijo la voz de mi padre.
Rápidamente, nos separamos, cogí mi chaqueta, y la dejé a un lado. Brian se peinó de forma casual, de esa forma que tanto me gustaba, pasando la mano por el alborotado pelo. Me sonrió.
-Estamos aquí, esperando a que se haga la cena.-Dije, y ambos giramos la cabeza hacia mis padres, que entraban en el salón.-¿Dónde fuisteis?-
-A algunos recados. Pero,¿que tal en casa de Brian?-Preguntó mi madre.
-Muy bien, son todos encantadores.-Respondí.
-Y les caíste muy bien.-Brian sonrió.
-Diles a tus padres que pueden venir cualquier día a tomar un café, Brian.-Dijo mi madre.
-Estarán encantados.-
-Creo que los spaguettis estarán hechos.-Me levanté, y Brian también.
-Genial, por que tengo un hambre...-Se rió.
Introducí la llave en el cerrojo de la puerta de mi casa, y la giré. La cerradura emitió un ruido sordo, y la puerta se abrió.
-Si me lo pides así...-Se rió.
-¿Papá?¿Mamá? Ya estoy en casa.-Exclamé, sin obtener respuesta alguna.-Parece que estamos solos, entonces,¿te quedas a cenar?-
-Claro.-
Fuimos a la cocina. Brian se sentó enfrente de mí, mientras yo cogía los ingredientes para preparar la cena.
-¿Que me vas a cocinar, chef?-Sonrió.
-Spaguettis, ¿te gustan?-
-Todo lo que haces me gusta.-
Me sonrojé. Siempre era tan... perfecto.
-Vamos al salón mientras se hace la pasta- Propuse.
Nos sentamos en el sofá, y encendí la televisión. Brian me pasó el brazo por encima del hombro, de forma casual. Cogí el mando, y recorrí todos los canales, en busca de algo que mereciera la pena ver. Dejé una película romántica.
Brian se acercó y me besó apasionadamente. Al instante supe a dónde quería llegar. Pero, el problema era que no sabía si yo también quería llegar a ello. La duda se paseaba por mi desordenada cabeza, mientras me besaba fervientemente. Si quería parar, debía hacerlo cuanto antes. Pero,¿quería parar?. Y si quería, ¿que diría Brian?. Pese a mis dudas seguí.
Comenzó a quitarme la chaqueta, cuando oímos la puerta de entrada.
-¿Alisson? Ya estamos en casa.-Dijo la voz de mi padre.
Rápidamente, nos separamos, cogí mi chaqueta, y la dejé a un lado. Brian se peinó de forma casual, de esa forma que tanto me gustaba, pasando la mano por el alborotado pelo. Me sonrió.
-Estamos aquí, esperando a que se haga la cena.-Dije, y ambos giramos la cabeza hacia mis padres, que entraban en el salón.-¿Dónde fuisteis?-
-A algunos recados. Pero,¿que tal en casa de Brian?-Preguntó mi madre.
-Muy bien, son todos encantadores.-Respondí.
-Y les caíste muy bien.-Brian sonrió.
-Diles a tus padres que pueden venir cualquier día a tomar un café, Brian.-Dijo mi madre.
-Estarán encantados.-
-Creo que los spaguettis estarán hechos.-Me levanté, y Brian también.
-Genial, por que tengo un hambre...-Se rió.
domingo, 1 de mayo de 2011
Capitulo 13.
-La verdad es que mi vida es bastante aburrida-Respondí.
-Cuéntanos cualquier cosa, tus aficiones, lo que te gusta...-Dijo Emily.
-Pues, en cuanto a aficiones, toco el piano desde que era pequeña, y antes solía montar a caballo en la casa de mi abuela, en Wisconsin. Mis hermanos y yo íbamos todos los veranos.-
-Vaya, no sabía que montas a caballo, ni que tocas el piano. Nosotros tenemos uno en el salón.-Dijo Brian.
-Lo tocaba Eric, antes de que se fuera a Nueva York.-Dijo Anastasia, nostálgica.
-Mi hermano.-Aclaró Brian.
-¿Por qué no tocas? Ya terminamos de comer, y hace mucho que no escuchamos ese maravilloso piano.- Dijo David levantándose de su sitio en la mesa.
-De acuerdo.-
Me senté frente al piano de cola negro. Posé mis manos sobre el teclado, y casi sin pensarlo comezaron a moverse por las teclas. Toqué Beautiful de Christina Aguilera.
De pronto, mis miedos se desvanecieron. Sólo estábamos el piano, y yo. La habitación se volvió desierta para mí, no importaban las miradas que me dirigían. Me sentía completa, cuando acabó la canción, suspiré.
-Vaya Alisson, eres toda una pianista en potencia.-Dijo Emily, la hermana pequeña de Brian. Me sonrojé.
-Tocas maravillosamente.-Dijo Anastasia.
-Eres maravillosa.-Corrigió Brian. Se acercó a mí y me dio la mano.
-Basta de piropos, que me sonrojo.-Reí.
-Ha sido maravilloso que comieras con nosotros, puedes volver cuando quieras.-Dijo Anastasia, dándome un abrazo a modo de despedida.
-Gracias por todo.-Respondí, mientras Brian y yo atravesábamos la puerta principal. Nos dirigimos al coche y, como siempre, me abrió la puerta antes de introducirse en el asiento del conductor.
-Tienes una gran familia.-Dije.-Pero me he quedado con la curiosidad de quién es Eric.-Pregunté indiscretamente.
-Mi hermano mayor, tiene 21. Mi padre y él se enfadaron hace ya dos años.-Respondió.-La verdad es que no sé las causas, pero eso desencadenó que mi hermano se mudara.-
-Y,¿no lo has visto desde entonces?-Pregunté.
-No...-
-Cuéntanos cualquier cosa, tus aficiones, lo que te gusta...-Dijo Emily.
-Pues, en cuanto a aficiones, toco el piano desde que era pequeña, y antes solía montar a caballo en la casa de mi abuela, en Wisconsin. Mis hermanos y yo íbamos todos los veranos.-
-Vaya, no sabía que montas a caballo, ni que tocas el piano. Nosotros tenemos uno en el salón.-Dijo Brian.
-Lo tocaba Eric, antes de que se fuera a Nueva York.-Dijo Anastasia, nostálgica.
-Mi hermano.-Aclaró Brian.
-¿Por qué no tocas? Ya terminamos de comer, y hace mucho que no escuchamos ese maravilloso piano.- Dijo David levantándose de su sitio en la mesa.
-De acuerdo.-
Me senté frente al piano de cola negro. Posé mis manos sobre el teclado, y casi sin pensarlo comezaron a moverse por las teclas. Toqué Beautiful de Christina Aguilera.
De pronto, mis miedos se desvanecieron. Sólo estábamos el piano, y yo. La habitación se volvió desierta para mí, no importaban las miradas que me dirigían. Me sentía completa, cuando acabó la canción, suspiré.
-Vaya Alisson, eres toda una pianista en potencia.-Dijo Emily, la hermana pequeña de Brian. Me sonrojé.
-Tocas maravillosamente.-Dijo Anastasia.
-Eres maravillosa.-Corrigió Brian. Se acercó a mí y me dio la mano.
-Basta de piropos, que me sonrojo.-Reí.
-Ha sido maravilloso que comieras con nosotros, puedes volver cuando quieras.-Dijo Anastasia, dándome un abrazo a modo de despedida.
-Gracias por todo.-Respondí, mientras Brian y yo atravesábamos la puerta principal. Nos dirigimos al coche y, como siempre, me abrió la puerta antes de introducirse en el asiento del conductor.
-Tienes una gran familia.-Dije.-Pero me he quedado con la curiosidad de quién es Eric.-Pregunté indiscretamente.
-Mi hermano mayor, tiene 21. Mi padre y él se enfadaron hace ya dos años.-Respondió.-La verdad es que no sé las causas, pero eso desencadenó que mi hermano se mudara.-
-Y,¿no lo has visto desde entonces?-Pregunté.
-No...-
miércoles, 27 de abril de 2011
Capitulo 12.
-Ya verás como te adoran.-Repitió.
Nos encontrábamos ante la puerta de la gran mansión blanca, indecisos. Brian dirigió su mano hacia el pomo, girándolo suavemente. La puerta se abrió, dejándome ver el interior de la vivienda. Un enorme vestidor se encontraba ante mis ojos. Una lámpara en forma de araña colgaba del centro de la sala. Aquella habitación parecía sacada de la película "Orgullo y Prejuicio". Todo era de estilo clásico.
Una mujer se sentaba en el diván de el fondo de la sala. Sus ropas le hacían parecer de la realeza nórdica. El pelo, rubio platino, le llegaba por los hombros. Los ojos, azules como el mar, me miraban cariñosamente, recordándome a mi madre.
-¡Debes de ser Alisson!- Exclamó con un acento centroeuropeo que no pude identificar.
-Alisson, esta es mi madre, Anastasia.-Se acercó y me dió un abrazo.-Es rusa, pero habla bastante bien inglés.-
Brian era medio ruso, mi novio era medio ruso. Me molestó que no me lo hubiera dicho, pero decidí callarme y sonreír.
-Pasar al comedor, que vamos a estar más cómodos.-Nos dijo Anastasia.
Los tres caminamos por un pasillo lleno de cuadros en las paredes. Llegamos a unas puertas, que Anastasia abrió.
El comedor era el más grande en el que había estado.
-Vaya...-Logré decir, con la boca abierta. Brian se rió.
- Emily, Papá, esta es Alisson.-Me presentó.
Ambos se levantaron de sus sitios y Emily se acercó. Era tan guapa, rubia, pelo largo, tez pálida, ojos verdes, labios carnosos. Era casi mi prototipo de mujer perfecta, y supuse, el de la mayoría de los hombres.
-Esta es Emily, mi hermana.- Dijo Brian.-Y David, mi padre.
El padre de Brian, David, era totalmente lo contrario a su mujer. Era moreno, con el pelo negro y los ojos marrones. Tenía el pelo corto y bien peinado. No aparentaba más de 40 años.
-Bueno, ahora que estamos todos, comamos.-Dijo David.
Nos sentamos, yo al lado de Brian.
-Bueno Alisson, ¿que nos cuentas sobre tí?-
Nos encontrábamos ante la puerta de la gran mansión blanca, indecisos. Brian dirigió su mano hacia el pomo, girándolo suavemente. La puerta se abrió, dejándome ver el interior de la vivienda. Un enorme vestidor se encontraba ante mis ojos. Una lámpara en forma de araña colgaba del centro de la sala. Aquella habitación parecía sacada de la película "Orgullo y Prejuicio". Todo era de estilo clásico.
Una mujer se sentaba en el diván de el fondo de la sala. Sus ropas le hacían parecer de la realeza nórdica. El pelo, rubio platino, le llegaba por los hombros. Los ojos, azules como el mar, me miraban cariñosamente, recordándome a mi madre.
-¡Debes de ser Alisson!- Exclamó con un acento centroeuropeo que no pude identificar.
-Alisson, esta es mi madre, Anastasia.-Se acercó y me dió un abrazo.-Es rusa, pero habla bastante bien inglés.-
Brian era medio ruso, mi novio era medio ruso. Me molestó que no me lo hubiera dicho, pero decidí callarme y sonreír.
-Pasar al comedor, que vamos a estar más cómodos.-Nos dijo Anastasia.
Los tres caminamos por un pasillo lleno de cuadros en las paredes. Llegamos a unas puertas, que Anastasia abrió.
El comedor era el más grande en el que había estado.
-Vaya...-Logré decir, con la boca abierta. Brian se rió.
- Emily, Papá, esta es Alisson.-Me presentó.
Ambos se levantaron de sus sitios y Emily se acercó. Era tan guapa, rubia, pelo largo, tez pálida, ojos verdes, labios carnosos. Era casi mi prototipo de mujer perfecta, y supuse, el de la mayoría de los hombres.
-Esta es Emily, mi hermana.- Dijo Brian.-Y David, mi padre.
El padre de Brian, David, era totalmente lo contrario a su mujer. Era moreno, con el pelo negro y los ojos marrones. Tenía el pelo corto y bien peinado. No aparentaba más de 40 años.
-Bueno, ahora que estamos todos, comamos.-Dijo David.
Nos sentamos, yo al lado de Brian.
-Bueno Alisson, ¿que nos cuentas sobre tí?-
lunes, 25 de abril de 2011
Capitulo 11.
Sonaba una canción, que se me hacía peculiarmente familiar. Cada vez más fuerte. De pronto, me doi cuenta de que lo que suena es mi móvil.
-¿Sí?-Dije con voz de dormida.
-Alisson, soy Brian,¿A que hora te voi a recoger?-Respondió.
-Me acabo de levantar.-Miré la hora, eran las once y cuarto.-Ven a las doce y media.-
-De acuerdo, te quiero.-Se despidió.
-¿Que me pongo?-Era tarde, la linea ya estaba cortada.
Suspiré. No sabia que me debía poner. Algo serio, pero a la vez informal. Miré en el armario. Saco una a una todas las prendas que tengo, nada me convence. Necesitaba un vestido nuevo, así que salí de casa con un chándal.
Conduje hasta la zona de compras del centro de la ciudad. Miré los escaparates, y lo ví. Color lavanda, ajustado hasta la cintura, de largo hasta la rodilla. Sencillo pero bonito. Supe que era para mí.
- Estoy seguro de que te sentaría genial.-Me giré. Sus azules ojos me miraban y una sonrisa se extendía por su rostro. Se acercó y me dió un abrazo.
-¿De compras?- pregunté.
- No, mi madre trabaja en la tienda de la esquina, vine a verla.¿Y tú?-
-Yo vengo a comprar un vestido.-Miré la hora, eran las once y media.-Me tengo que ir, encantada de verte. Hasta mañana Alec.-
Entré en la tienda y compré el vestido. Volví a casa. Me vestí y maquillé, y me alisé el pelo.Alguien llamó a la puerta de mi habitación.
-Pasa.-Dije mientras me ponía los zapatos.
Brian entró.
-Vaya, que guapa estás.-Sonrió y me dio un beso.
-No es nada especial.- Mentí.
-¿Preparada?-
-No.-Exclamé
-Entonces vámonos.-Sonrió.
-¿Sí?-Dije con voz de dormida.
-Alisson, soy Brian,¿A que hora te voi a recoger?-Respondió.
-Me acabo de levantar.-Miré la hora, eran las once y cuarto.-Ven a las doce y media.-
-De acuerdo, te quiero.-Se despidió.
-¿Que me pongo?-Era tarde, la linea ya estaba cortada.
Suspiré. No sabia que me debía poner. Algo serio, pero a la vez informal. Miré en el armario. Saco una a una todas las prendas que tengo, nada me convence. Necesitaba un vestido nuevo, así que salí de casa con un chándal.
Conduje hasta la zona de compras del centro de la ciudad. Miré los escaparates, y lo ví. Color lavanda, ajustado hasta la cintura, de largo hasta la rodilla. Sencillo pero bonito. Supe que era para mí.
- Estoy seguro de que te sentaría genial.-Me giré. Sus azules ojos me miraban y una sonrisa se extendía por su rostro. Se acercó y me dió un abrazo.
-¿De compras?- pregunté.
- No, mi madre trabaja en la tienda de la esquina, vine a verla.¿Y tú?-
-Yo vengo a comprar un vestido.-Miré la hora, eran las once y media.-Me tengo que ir, encantada de verte. Hasta mañana Alec.-
Entré en la tienda y compré el vestido. Volví a casa. Me vestí y maquillé, y me alisé el pelo.Alguien llamó a la puerta de mi habitación.
-Pasa.-Dije mientras me ponía los zapatos.
Brian entró.
-Vaya, que guapa estás.-Sonrió y me dio un beso.
-No es nada especial.- Mentí.
-¿Preparada?-
-No.-Exclamé
-Entonces vámonos.-Sonrió.
jueves, 21 de abril de 2011
Capitulo 10.
Después de probarme toda la ropa de mi armario, decidí ponerme un vestido azul informal. Me maquille, y me alise el pelo. Cogí el bolso y bajé al salón. Brian ya estaba en él, con mi padre.
-¿Nos vamos ya?-Pregunté nada más entrar en la habitación. Ambos giraron la cabeza hacia mí, y Brian se levantó, sonriente. Llevaba una camisa verde de cuadros con unos vaqueros, estaba guapísimo.
-De acuerdo. Hasta luego señor Jackson, la traeré sobre las once.-
-Recuerda lo que estuvimos hablando.-Dijo mi padre amenazador.
-¿El que?-Pregunté, haciéndome la interesada.
- Cosas de chicos. Pásatelo bien cariño.-Se despidió mi padre, y ambos salimos por la puerta.
-Estás preciosa.-Me dijo Brian cuando mi padre no nos veía. Me dio un beso en la mejilla y me abrió la puerta del coche.
Se metió en el coche y me dijo.
-Quiero que sea una sorpresa hasta el final.-Sacó un pañuelo del bolsillo y me lo ató en la cabeza impidiéndome ver. Note sus labios rozando los míos y le seguí el beso.
Arrancó el coche. En menos de cinco minutos llegamos al lugar desconocido al que me llevaba. Me ayudó a salir del coche. Se puso detrás de mí.
-¿Estás preparada?- Me susurró en la oreja.
-Nací preparada.-Exclamé.
Lentamente, retiró el pañuelo que me impedía ver.
Nos encontrábamos en la orilla del río. Una mesa blanca con dos sillas se erguía en el centro.Estaba llena de velas, y había todo tipo de comida encima.
-Señorita, su cena le espera.-Dijo Brian.
Me giré hacia él y le besé apasionadamente.
-Te quiero.-
Nos dirigimos hacia la mesa y nos sentamos.
-De primer plato hay langostinos a la plancha, de segundo carne asada y de postre, fresas con nata.-Sonrió.
-Es todo perfecto, muchas gracias.-
-Te mereces todo y más.-Respondió.
-Es lo más bonito que han hecho por mí.-
No podía creer que Brian fuera mío, que tanta perfección pudiera quererme. Que alguien como él se fijara en mí.
Mi vida me parecía una película, de esas que te hacen llorar de emoción.
-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.-Dijo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas, y una cayó por mi mejilla.
-No me gusta que llores.-Dijo apenado.
-Es de alegría, tonto.-Sonreí.
-No me gusta.-Acercó una mano y sus dedos secaron mis mejillas.-¿Que te parece, si mañana vamos a casa de mis padres a comer y te los presento?-
De pronto, mis miedos aumentaron.
-¿Estás seguro?-Dije.
-Tan seguro como que de que te quiero.-
-¿Nos vamos ya?-Pregunté nada más entrar en la habitación. Ambos giraron la cabeza hacia mí, y Brian se levantó, sonriente. Llevaba una camisa verde de cuadros con unos vaqueros, estaba guapísimo.
-De acuerdo. Hasta luego señor Jackson, la traeré sobre las once.-
-Recuerda lo que estuvimos hablando.-Dijo mi padre amenazador.
-¿El que?-Pregunté, haciéndome la interesada.
- Cosas de chicos. Pásatelo bien cariño.-Se despidió mi padre, y ambos salimos por la puerta.
-Estás preciosa.-Me dijo Brian cuando mi padre no nos veía. Me dio un beso en la mejilla y me abrió la puerta del coche.
Se metió en el coche y me dijo.
-Quiero que sea una sorpresa hasta el final.-Sacó un pañuelo del bolsillo y me lo ató en la cabeza impidiéndome ver. Note sus labios rozando los míos y le seguí el beso.
Arrancó el coche. En menos de cinco minutos llegamos al lugar desconocido al que me llevaba. Me ayudó a salir del coche. Se puso detrás de mí.
-¿Estás preparada?- Me susurró en la oreja.
-Nací preparada.-Exclamé.
Lentamente, retiró el pañuelo que me impedía ver.
Nos encontrábamos en la orilla del río. Una mesa blanca con dos sillas se erguía en el centro.Estaba llena de velas, y había todo tipo de comida encima.
-Señorita, su cena le espera.-Dijo Brian.
Me giré hacia él y le besé apasionadamente.
-Te quiero.-
Nos dirigimos hacia la mesa y nos sentamos.
-De primer plato hay langostinos a la plancha, de segundo carne asada y de postre, fresas con nata.-Sonrió.
-Es todo perfecto, muchas gracias.-
-Te mereces todo y más.-Respondió.
-Es lo más bonito que han hecho por mí.-
No podía creer que Brian fuera mío, que tanta perfección pudiera quererme. Que alguien como él se fijara en mí.
Mi vida me parecía una película, de esas que te hacen llorar de emoción.
-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.-Dijo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas, y una cayó por mi mejilla.
-No me gusta que llores.-Dijo apenado.
-Es de alegría, tonto.-Sonreí.
-No me gusta.-Acercó una mano y sus dedos secaron mis mejillas.-¿Que te parece, si mañana vamos a casa de mis padres a comer y te los presento?-
De pronto, mis miedos aumentaron.
-¿Estás seguro?-Dije.
-Tan seguro como que de que te quiero.-
martes, 19 de abril de 2011
Capitulo 9.
-Tenéis que presentar el trabajo el próximo lunes, y lo haréis en parejas. Repartiré los países.- Dijo la señora González, en la última hora del viernes.
- Así que nos toca juntos.-Alec sonrió.
- Espero que nos toque España.- Desee.
-Sí, sería muy fácil para mí.-La señora González comenzó a repartir los países sobre los que haríamos un trabajo sobre su cultura.
-Tendremos que quedar el fin de semana,¿que te parece el domingo?-Pregunté.-Puedes venir a mi casa por la mañana y comemos juntos.-
-Por mí bien, ¿en que calle vives?.-
-En la calle Kennedy, cerca de la comisaria de policía, en el número 56.-Respondí.
-Alec y Alisson, haréis el trabajo sobre Colombia.-Dijo la señora González justo antes de que sonara la campana.
Alec, al igual que yo, recogió sus cosas y antes de salir de la puerta dijo.
-Nos vemos el domingo entonces, adiós Ali.-
-Ven sobre las once de la mañana.-Le dije antes de que pudiera salir.
-¿Que tal tus clases?- Preguntó Brian minutos después, cuando me llevaba a casa.
-Bien, Alec y yo tenemos que hacer un trabajo sobre Colombia.-
-Bueno...-Brian aborrecía a Alec.-Te vendré a buscar hoy, a las cinco y media.- Sonrió.
-¿Que vamos a hacer?-
-Es una sorpresa.-Dijo, con una sonrisa misteriosa.
-Brian...- Me acerqué y le dí un beso en la mejilla.-Dímelo.
-Crees que voi a caer en la tentación,¿no?-Sonrió.
-Confiaba en que lo hicieras.-Respondí.
-Pues no, tengo autocontrol.-
-¡Brian!-Exclamé, mientras se reía.
.
- Así que nos toca juntos.-Alec sonrió.
- Espero que nos toque España.- Desee.
-Sí, sería muy fácil para mí.-La señora González comenzó a repartir los países sobre los que haríamos un trabajo sobre su cultura.
-Tendremos que quedar el fin de semana,¿que te parece el domingo?-Pregunté.-Puedes venir a mi casa por la mañana y comemos juntos.-
-Por mí bien, ¿en que calle vives?.-
-En la calle Kennedy, cerca de la comisaria de policía, en el número 56.-Respondí.
-Alec y Alisson, haréis el trabajo sobre Colombia.-Dijo la señora González justo antes de que sonara la campana.
Alec, al igual que yo, recogió sus cosas y antes de salir de la puerta dijo.
-Nos vemos el domingo entonces, adiós Ali.-
-Ven sobre las once de la mañana.-Le dije antes de que pudiera salir.
-¿Que tal tus clases?- Preguntó Brian minutos después, cuando me llevaba a casa.
-Bien, Alec y yo tenemos que hacer un trabajo sobre Colombia.-
-Bueno...-Brian aborrecía a Alec.-Te vendré a buscar hoy, a las cinco y media.- Sonrió.
-¿Que vamos a hacer?-
-Es una sorpresa.-Dijo, con una sonrisa misteriosa.
-Brian...- Me acerqué y le dí un beso en la mejilla.-Dímelo.
-Crees que voi a caer en la tentación,¿no?-Sonrió.
-Confiaba en que lo hicieras.-Respondí.
-Pues no, tengo autocontrol.-
-¡Brian!-Exclamé, mientras se reía.
.
lunes, 18 de abril de 2011
Capitulo 8.
Se acercaba a mí, triunfante. Con la cabeza erguida. Sonreía, y sus azules ojos brillaban a la luz de la luna. Ambos nos encontrábamos en un campo. Lleno de flores blancas, que nos llegaban a la rodilla, impidiéndonos el paso. Quería correr hacia él, pero algo no me permitía acercarme. Quería abrazare y no soltarle nunca, oler la fragancia floral de su pelo negro. De pronto me dí cuenta de lo que me detiene. Alguien me agarra por la cintura, fuertemente. Me giro, hacia la persona que no me permite avanzar. Hay algo estraño en él. Sus ojos no son verdes, como siempre. El rojo fuego de sus nuevos ojos me mira penetrante. Hay algo en él que me asusta y me atrae.
Abrí los ojos. Estaba en mi habitación, en la que solo de oía mi respiración jadeante. Me giré en la cama, e intente descansar. Me quedé dormida al instante. Supuse que el sueño se debía a la ausencia de Alec en los días anteriores.
Me desperté de nuevo, esta vez por el sonido del despertador. Me levanté de la cama, y me dirigí al armario. Escogí unos vaqueros, una camisa y unas sandalias. Me duché y me sequé mi pelo castaño. Bajé a la cocina, donde se encontraba Rachel y mi madre.
- ¡Vaya novio te has echado Alisson!- Exclamó mi hermana.- Te está esperando fuera, con su flamante coche.-
Cogí la mochila, y un café.
-Mamá, me voi a clase, Brian me traerá después.-Dije- Hasta luego.-
Salí por la puerta y fui directamente a los brazos de mi novio. Me dio un beso en la mejilla, como solía hacer en mi casa desde la charla que mantuvo con mi padre.
- ¡Dame un beso de verdad!- Le dije.
- Es que... estamos en tu casa.-Comenzó a decir.
-¡Brian!-
Pese al riesgo de que mi padre nos viera, me besó rápidamente.
Nos metimos en el coche y fuimos al instituto. Alguien esperaba en la puerta. Era Alec. Alto e increíblemente guapo.
- ¡Alec!- Exclamé nada más salir del coche. Corrí hacia él y, pese a la mirada observadora de Brian, le dí un abrazo.-¿Donde has estado?¿Por que no viniste a el instituto?.-
- Estuve enfermo, y me ingresaron en el hospital.-Respondió. La verdad era que estaba diferente, mucho más pálido y delgado.
- Ya se te ve en la cara.-
Brian se acercó hacia nosotros y me paso el brazo por encima de los hombros de forma posesiva. Estaba celoso. Y eso me gustaba.
Abrí los ojos. Estaba en mi habitación, en la que solo de oía mi respiración jadeante. Me giré en la cama, e intente descansar. Me quedé dormida al instante. Supuse que el sueño se debía a la ausencia de Alec en los días anteriores.
Me desperté de nuevo, esta vez por el sonido del despertador. Me levanté de la cama, y me dirigí al armario. Escogí unos vaqueros, una camisa y unas sandalias. Me duché y me sequé mi pelo castaño. Bajé a la cocina, donde se encontraba Rachel y mi madre.
- ¡Vaya novio te has echado Alisson!- Exclamó mi hermana.- Te está esperando fuera, con su flamante coche.-
Cogí la mochila, y un café.
-Mamá, me voi a clase, Brian me traerá después.-Dije- Hasta luego.-
Salí por la puerta y fui directamente a los brazos de mi novio. Me dio un beso en la mejilla, como solía hacer en mi casa desde la charla que mantuvo con mi padre.
- ¡Dame un beso de verdad!- Le dije.
- Es que... estamos en tu casa.-Comenzó a decir.
-¡Brian!-
Pese al riesgo de que mi padre nos viera, me besó rápidamente.
Nos metimos en el coche y fuimos al instituto. Alguien esperaba en la puerta. Era Alec. Alto e increíblemente guapo.
- ¡Alec!- Exclamé nada más salir del coche. Corrí hacia él y, pese a la mirada observadora de Brian, le dí un abrazo.-¿Donde has estado?¿Por que no viniste a el instituto?.-
- Estuve enfermo, y me ingresaron en el hospital.-Respondió. La verdad era que estaba diferente, mucho más pálido y delgado.
- Ya se te ve en la cara.-
Brian se acercó hacia nosotros y me paso el brazo por encima de los hombros de forma posesiva. Estaba celoso. Y eso me gustaba.
sábado, 16 de abril de 2011
Capitulo 7.
-¿Dende cuando estáis juntos?- Preguntó indiscretamente mi madre.
-Desde hace unas dos semanas.-En realidad 13 días y 20 horas, pero no quería parecer un obsesa.
-13 días y 20 horas.-Dijo Brian. Le miré a los ojos y sonreí.
- Voi a cocinar algo.-Mi madre se fue a la cocina, y yo le seguí.
- Es guapísimo.-Dijo mi madre. A veces se comportaba más como una amiga que como una madre.
-Lo sé, es tan perfecto.-Dije.
-Y además parece buen chico.-
-Bueno, y ¿que vamos a hacer?, por que has dicho que íbamos a cocinar algo.-Dije.
- La cena, que si no parecerá que hemos venido solo a cotillear.-Sonrió.- Pero yo no dejaría tanto a tiempo a tu padre con tu novio.-
Puse los ojos en blanco, y me dirigí de nuevo al salón. Pero antes de entrar me paré en la puerta y pegué el oído a la oreja.
- Estás en mi casa, y en mi casa hay unas normas- Dijo mi padre.-Primero no te quiero ver cerca de mi niña, ni aquí ni fuera. Segundo pórtate bien con ella. Y por último como la dejes embarazada...-
-Esto... no se preocupe señor James.-Dijo Brian.
Esto era mucho, me voi un momento a la cocina y mi padre amenaza a mi novio. Entré en la habitación.
-Mamá está haciendo la cena.-Dije.-¿Que tal todo por aquí?-Pregunté indiscretamente.
- Genial, estábamos charlando los dos.-Respondió mi padre.
Me senté en el sofá, al lado de Brian, esperando a que su brazo me rodeara los hombros, como suele hacer. Pero nada más me senté, él se movió, alejándose de mí. Mi padre asintió positivamente. Sonreí. Brian le tenía miedo a mi padre, y mucho.
-Brian ven, te voi a presentar a mis hermanos.- Le dí la mano, y él me la soltó. Volví a sonreír. Subimos las escaleras. Llegamos a la habitación de Jean. Llamé a la puerta.
-Pasa.-Dijo una voz desde el interior.
Abrí la puerta.
- Jean, este es Brian, mi novio.-Le presenté.
- Ni le das la mano, tú has estado a solas con mi padre.-Dijo mi hermano a Brian.
Me reí, y fingí como que no les había oído en el salón.
-Brian, ¿que te ha dicho mi padre?- Le pregunté.
- Nada...-Mintió.
-¡Brian! Dímelo.-Exclamé.
- Está muy acojonado.-Mi hermano se rió.
-Voi a presentarte a mi hermana, hasta luego Jean.-Dije y ambos salimos de la habitación.
De nuevo, llamé a la puerta de la habitación d mi hermana.
-Pasa.-Dijo.
-Rachel, este es Brian mi novio.-Le presenté.
-Te superas hermana.
-Desde hace unas dos semanas.-En realidad 13 días y 20 horas, pero no quería parecer un obsesa.
-13 días y 20 horas.-Dijo Brian. Le miré a los ojos y sonreí.
- Voi a cocinar algo.-Mi madre se fue a la cocina, y yo le seguí.
- Es guapísimo.-Dijo mi madre. A veces se comportaba más como una amiga que como una madre.
-Lo sé, es tan perfecto.-Dije.
-Y además parece buen chico.-
-Bueno, y ¿que vamos a hacer?, por que has dicho que íbamos a cocinar algo.-Dije.
- La cena, que si no parecerá que hemos venido solo a cotillear.-Sonrió.- Pero yo no dejaría tanto a tiempo a tu padre con tu novio.-
Puse los ojos en blanco, y me dirigí de nuevo al salón. Pero antes de entrar me paré en la puerta y pegué el oído a la oreja.
- Estás en mi casa, y en mi casa hay unas normas- Dijo mi padre.-Primero no te quiero ver cerca de mi niña, ni aquí ni fuera. Segundo pórtate bien con ella. Y por último como la dejes embarazada...-
-Esto... no se preocupe señor James.-Dijo Brian.
Esto era mucho, me voi un momento a la cocina y mi padre amenaza a mi novio. Entré en la habitación.
-Mamá está haciendo la cena.-Dije.-¿Que tal todo por aquí?-Pregunté indiscretamente.
- Genial, estábamos charlando los dos.-Respondió mi padre.
Me senté en el sofá, al lado de Brian, esperando a que su brazo me rodeara los hombros, como suele hacer. Pero nada más me senté, él se movió, alejándose de mí. Mi padre asintió positivamente. Sonreí. Brian le tenía miedo a mi padre, y mucho.
-Brian ven, te voi a presentar a mis hermanos.- Le dí la mano, y él me la soltó. Volví a sonreír. Subimos las escaleras. Llegamos a la habitación de Jean. Llamé a la puerta.
-Pasa.-Dijo una voz desde el interior.
Abrí la puerta.
- Jean, este es Brian, mi novio.-Le presenté.
- Ni le das la mano, tú has estado a solas con mi padre.-Dijo mi hermano a Brian.
Me reí, y fingí como que no les había oído en el salón.
-Brian, ¿que te ha dicho mi padre?- Le pregunté.
- Nada...-Mintió.
-¡Brian! Dímelo.-Exclamé.
- Está muy acojonado.-Mi hermano se rió.
-Voi a presentarte a mi hermana, hasta luego Jean.-Dije y ambos salimos de la habitación.
De nuevo, llamé a la puerta de la habitación d mi hermana.
-Pasa.-Dijo.
-Rachel, este es Brian mi novio.-Le presenté.
-Te superas hermana.
jueves, 14 de abril de 2011
Capitulo 6.
-Creí que no tenías novio.-Dijo Brian minutos después de la comida, donde la tensión entre Alec y Brian había sido más que clara.
-Es que no tengo, Alec y yo nos conocimos hoy, es nuevo y no conoce a nadie.- Respondí avergonzada.
-¡Ah! es que os vi muy unidos- Se lamentó- Y no sé, yo creía que tu y yo... que realmente congeniabamos.
Se acercó suavemente, pude sentir su aliento en mi frente. Le miré a los ojos.
-Yo también lo opino- Me acerqué más, y él agachó la cabeza, hasta que nos fundimos en un dulce beso. Le rodee el cuello con los brazos, y el me sujetó la cintura, mientras ambos disfrutabamos del beso que tantas veces había soñado.
Ambos suspiramos, abrazados.
-¿Y esto, que se supone que significa?- Susurré mientras le miraba a los ojos, verdes como esmeraldas.
-¿Esto? Que te quiero.-
La noticia de que Brian y yo estábamos juntos corrió como la pólvora. Pero que la gente hablara de mí no me importaba. El problema surgió cuando se me ocurrió presentarle a Brian a mis padres.
-Les vas a caer bien, ya verás.- Repetí, mientras Brian trataba de conducir su coche hacia mi casa.
- Pero,¿y si no es así?- Insistió.
-Como no les vas a gustar,¡si eres perfecto!-
-Estoy nervioso- Volvió a decir.
-Y yo-Dije.
Habíamos llegado a mi casa.
- Pase lo que pase, te quiero- Le besé.
Salió del coche, y rodeando la parte delantera, se acercó y me abrió la puerta. Me dio la mano, y juntos, caminamos hacia la puerta.
Abrí suavemente.
-¡Mamá, papá, estoy en casa!- Exclamé nada más transpasar el umbral.
Mis padres salieron de la cocina y entraron el el vestíbulo, dónde Brian y yo, cogidos de la mano, nos encontrábamos.
-Vaya...- Dijo Jane, mi madre.
- Papá, mamá este es Brian Jackson.-
Brian se dirigió tímidamente a darle la mano a mi padre.
- Encantado señor James.-La voz le temblaba.
- ¿Eres el novio de Ali?- Mi padre fue directo.
-Si...- Sonrió.
-Yo soy Jane, la madre de Ali.-Se presentó mi madre.
- Bueno,¿por qué no pasamos al salón y nos ponemos más cómodos?-
-Es que no tengo, Alec y yo nos conocimos hoy, es nuevo y no conoce a nadie.- Respondí avergonzada.
-¡Ah! es que os vi muy unidos- Se lamentó- Y no sé, yo creía que tu y yo... que realmente congeniabamos.
Se acercó suavemente, pude sentir su aliento en mi frente. Le miré a los ojos.
-Yo también lo opino- Me acerqué más, y él agachó la cabeza, hasta que nos fundimos en un dulce beso. Le rodee el cuello con los brazos, y el me sujetó la cintura, mientras ambos disfrutabamos del beso que tantas veces había soñado.
Ambos suspiramos, abrazados.
-¿Y esto, que se supone que significa?- Susurré mientras le miraba a los ojos, verdes como esmeraldas.
-¿Esto? Que te quiero.-
La noticia de que Brian y yo estábamos juntos corrió como la pólvora. Pero que la gente hablara de mí no me importaba. El problema surgió cuando se me ocurrió presentarle a Brian a mis padres.
-Les vas a caer bien, ya verás.- Repetí, mientras Brian trataba de conducir su coche hacia mi casa.
- Pero,¿y si no es así?- Insistió.
-Como no les vas a gustar,¡si eres perfecto!-
-Estoy nervioso- Volvió a decir.
-Y yo-Dije.
Habíamos llegado a mi casa.
- Pase lo que pase, te quiero- Le besé.
Salió del coche, y rodeando la parte delantera, se acercó y me abrió la puerta. Me dio la mano, y juntos, caminamos hacia la puerta.
Abrí suavemente.
-¡Mamá, papá, estoy en casa!- Exclamé nada más transpasar el umbral.
Mis padres salieron de la cocina y entraron el el vestíbulo, dónde Brian y yo, cogidos de la mano, nos encontrábamos.
-Vaya...- Dijo Jane, mi madre.
- Papá, mamá este es Brian Jackson.-
Brian se dirigió tímidamente a darle la mano a mi padre.
- Encantado señor James.-La voz le temblaba.
- ¿Eres el novio de Ali?- Mi padre fue directo.
-Si...- Sonrió.
-Yo soy Jane, la madre de Ali.-Se presentó mi madre.
- Bueno,¿por qué no pasamos al salón y nos ponemos más cómodos?-
miércoles, 13 de abril de 2011
Capitulo 5.
-Me llamo Alec Montenegro, soy nuevo en la ciudad.-Se presentó.
-Yo soy Alisson James, encantada de conocerte.- Esbocé una tímida sonrisa,y le dí dos besos.
Era mucho más guapo de cerca, el pelo negro no era ni corto ni largo. Sus pómulos se alzaban vigorosos.Sus dientes brillaban como perlas. Lo mejor de todo, eran sin duda, sus ojos. Azules grisáceos, como el mar. Te perdías en ellos.
-¿A que curso vas?- Cuestioné.
-A último curso, ¿sabes donde está el aula de español?, estoy en clase de la señora González.- Comentó.
- ¡Ah!Yo también estoy e esa clase, ven conmigo que llegamos tarde- Comenzamos a andar- Bueno, ¿ de donde eres?-
- De Madrid, en España-Respondió.
- ¡Vaya! Me encantaría visitar España... ¿Que te trae por aquí?-Exclamé.
-El trabajo de mi padre.-Dijo- Por lo menos sé hablar inglés... mi madre es de Australia, así que lo hablo desde pequeño.
Nos detuvimos en la puerta. Llamé. Alguien me indica que pase. Abrí la puerta lentamente.
- Perdón, llegamos tarde. Este es Alec, es nuevo.- Dije en español.
- Hola, soy nuevo, la directora me ha mandado aquí, y me ha dicho que le diga que tengo que salir diez minutos antes, para recoger mi horario.- Dijo Alec, presumiendo de su perfecto español. La clase entera se quedó embelesada al ver como hablaba fluidamente el idioma que a nosotros nos cuesta tanto.
-Veo que hablas bien mi idioma, ¿de donde eres?- Preguntó la señora González con su marcado acento mexicano.
- De España, bueno, de Madrid.- Dijo Alec.
- Puedes sentarte al lado de Alisson, que veo que la conoces-
Él se dirigió al asiento vacío que había a mi lado. Alec resplandecía, y todas las chicas lo notaron. Miraban, embelesadas, su cara angelical con más atención de la que me hubiera gustado. Pero, para lamento de muchas, él sólo tenía ojos para mí, y eso provocaba que se posaran en mí miradas rencorosas. Finalmente se sentó y apoyó la mochila en el suelo.
- Por lo menos, mi primera clase en "inglés" la entiendo.-
Sonreí.
En cuanto me dí cuenta la campana, que anunciaba el final de las clases de la mañana, sonó. Recogí mis cosas y fui al comedor. Me dirigía a mi mesa, cuando alguien dijo.
-¡Alisson! Ven a sentarte conmigo.-
Me dí la vuelta, y me dirigí hacia el sitio que Brian me ofrecía, con la bandeja en la mano.
-¿Que tal las clases?- Pregunté mientras me sentaba.
- Un poco aburridas, ¿y tú?.-
Un chico alto de ojos azules entró en ese momento en el comedor.
-¿Te importa que le diga a Alec que se siente con nosotros?- Pregunté.
- No...- Dijo Brian en un susurro.
- ¡Alec, aquí!- Grité.
-Yo soy Alisson James, encantada de conocerte.- Esbocé una tímida sonrisa,y le dí dos besos.
Era mucho más guapo de cerca, el pelo negro no era ni corto ni largo. Sus pómulos se alzaban vigorosos.Sus dientes brillaban como perlas. Lo mejor de todo, eran sin duda, sus ojos. Azules grisáceos, como el mar. Te perdías en ellos.
-¿A que curso vas?- Cuestioné.
-A último curso, ¿sabes donde está el aula de español?, estoy en clase de la señora González.- Comentó.
- ¡Ah!Yo también estoy e esa clase, ven conmigo que llegamos tarde- Comenzamos a andar- Bueno, ¿ de donde eres?-
- De Madrid, en España-Respondió.
- ¡Vaya! Me encantaría visitar España... ¿Que te trae por aquí?-Exclamé.
-El trabajo de mi padre.-Dijo- Por lo menos sé hablar inglés... mi madre es de Australia, así que lo hablo desde pequeño.
Nos detuvimos en la puerta. Llamé. Alguien me indica que pase. Abrí la puerta lentamente.
- Perdón, llegamos tarde. Este es Alec, es nuevo.- Dije en español.
- Hola, soy nuevo, la directora me ha mandado aquí, y me ha dicho que le diga que tengo que salir diez minutos antes, para recoger mi horario.- Dijo Alec, presumiendo de su perfecto español. La clase entera se quedó embelesada al ver como hablaba fluidamente el idioma que a nosotros nos cuesta tanto.
-Veo que hablas bien mi idioma, ¿de donde eres?- Preguntó la señora González con su marcado acento mexicano.
- De España, bueno, de Madrid.- Dijo Alec.
- Puedes sentarte al lado de Alisson, que veo que la conoces-
Él se dirigió al asiento vacío que había a mi lado. Alec resplandecía, y todas las chicas lo notaron. Miraban, embelesadas, su cara angelical con más atención de la que me hubiera gustado. Pero, para lamento de muchas, él sólo tenía ojos para mí, y eso provocaba que se posaran en mí miradas rencorosas. Finalmente se sentó y apoyó la mochila en el suelo.
- Por lo menos, mi primera clase en "inglés" la entiendo.-
Sonreí.
En cuanto me dí cuenta la campana, que anunciaba el final de las clases de la mañana, sonó. Recogí mis cosas y fui al comedor. Me dirigía a mi mesa, cuando alguien dijo.
-¡Alisson! Ven a sentarte conmigo.-
Me dí la vuelta, y me dirigí hacia el sitio que Brian me ofrecía, con la bandeja en la mano.
-¿Que tal las clases?- Pregunté mientras me sentaba.
- Un poco aburridas, ¿y tú?.-
Un chico alto de ojos azules entró en ese momento en el comedor.
-¿Te importa que le diga a Alec que se siente con nosotros?- Pregunté.
- No...- Dijo Brian en un susurro.
- ¡Alec, aquí!- Grité.
lunes, 11 de abril de 2011
Capitulo 4.
Suspiré. Había llegado el momento esperado. Como cada mañana, me dispuse a salir de casa, cogí la mochila y las llaves de mi viejo Ford. Arranqué el coche y encendí la radio. Me dirigí a casa de Brian.
En cuanto llegue a su barrio, me dí cuenta de que Brian pertenece a la clase alta de la ciudad. Mansiones y coches de lujo llenaban las parcelas. Llegué al número 38, tal y como él me había dicho. Una enorme casa blanca se alzaba ante mis ojos. El jardín tenía un aspecto saludable, como si un jardinero fuera todos los días.
Él me esperaba en la puerta, con la mochila al hombro. Con un jersey azul marino y unos converse blancos. Con una sonrisa flamante se dirigió a mi posición, dando grandes zancadas. Den nuevo, desencajaba en aquella perfección.
-¡Hola!¿Has dormido bien?- Dijo.
- Genial.- Mentí- Vámonos, que vamos a llegar tarde.-
Se metió en el coche y arranqué. El motor hizo un sonido estraño pero encendió a la primera.
-Mi coche no es nada comparado con el tuyo-Me reí y él se unió.
- ¡No está tan mal! Está un poquito anticuado, pero nada más.-Continuó riéndose.
- Será broma, es horrible.- Contesté.- Y la radio no funciona bien. Se para todo el rato.-
- Te quejas, pero por lo menos tienes coche, que hay gente que ni eso.-Sentenció.
- Por favor, ¿has visto tu casa?y,¿tu coche?- Exclamé.
-Igual no soi el indicado...- Rió.
Continuamos riendo, la verdad es que ahora Brian me gustaba más todavía. Llegamos al instituto en lo que me parecieron unos pocos minutos. Bajamos de mi coche y nos dirigimos a las clases.
- Tengo español, nos vemos luego- Dije apenada.
- De acuerdo, adiós.- Sonrió y volvió a darme un beso en la mejilla.
Me encaminé hacia el segundo piso, corrí por el pasillo, y de nuevo alguien se tropezó conmigo y ambos caimos la suelo.
- Siempre nos encontramos así- Dijo él.
Sus ojos y los mios se encontraron fugazmente.
En cuanto llegue a su barrio, me dí cuenta de que Brian pertenece a la clase alta de la ciudad. Mansiones y coches de lujo llenaban las parcelas. Llegué al número 38, tal y como él me había dicho. Una enorme casa blanca se alzaba ante mis ojos. El jardín tenía un aspecto saludable, como si un jardinero fuera todos los días.
Él me esperaba en la puerta, con la mochila al hombro. Con un jersey azul marino y unos converse blancos. Con una sonrisa flamante se dirigió a mi posición, dando grandes zancadas. Den nuevo, desencajaba en aquella perfección.
-¡Hola!¿Has dormido bien?- Dijo.
- Genial.- Mentí- Vámonos, que vamos a llegar tarde.-
Se metió en el coche y arranqué. El motor hizo un sonido estraño pero encendió a la primera.
-Mi coche no es nada comparado con el tuyo-Me reí y él se unió.
- ¡No está tan mal! Está un poquito anticuado, pero nada más.-Continuó riéndose.
- Será broma, es horrible.- Contesté.- Y la radio no funciona bien. Se para todo el rato.-
- Te quejas, pero por lo menos tienes coche, que hay gente que ni eso.-Sentenció.
- Por favor, ¿has visto tu casa?y,¿tu coche?- Exclamé.
-Igual no soi el indicado...- Rió.
Continuamos riendo, la verdad es que ahora Brian me gustaba más todavía. Llegamos al instituto en lo que me parecieron unos pocos minutos. Bajamos de mi coche y nos dirigimos a las clases.
- Tengo español, nos vemos luego- Dije apenada.
- De acuerdo, adiós.- Sonrió y volvió a darme un beso en la mejilla.
Me encaminé hacia el segundo piso, corrí por el pasillo, y de nuevo alguien se tropezó conmigo y ambos caimos la suelo.
- Siempre nos encontramos así- Dijo él.
Sus ojos y los mios se encontraron fugazmente.
domingo, 10 de abril de 2011
Capitulo 3.
Corría. Corría detrás de él, pero nunca le alcanzaba. Nunca le podía decir lo que sentía por él. Me caigo, caigo, y él ni se gira a ayudarme. Él sigue corriendo, cada vez más rápido. Se aleja, hasta un momento en el que se convierte en pequeño punto negro en el horizonte. Entonces, desee no haber dejado que se marchara.
Abrí los ojos. Todo estaba negro. Mire el despertador, eran las cinco de la madrugada. Todo había sido un sueño.
Cerré de nuevo los ojos, tratando de dormir. Como no podía, me levanté, y descalza, baje las escaleras en silencio, para no despertar ni a mis padres, ni a mis hermanos. Me dirigí a la cocina, a por un vaso de agua.
Oí pasos en el piso de arriba, alguien bajaba las escaleras lentamente.
No me dí la vuelta, tenía tanto miedo que me quedé parada. Pensando en todas las técnicas de auto defensa que sabía. De pronto la luz se encendió.
-Me habías asustado, creí que había un ladrón o algo- Susurro Jean aliviado.
Me giré.
-¡Será una broma! En vez de comprobar si soy yo o Rachel, prefieres matarme del susto, definitivamente, ¡tú no eres de mi familia!- Exclamé enfadada con mi hermano.
- Ali no te enfades, eres tu la que bajas a la cocina en medio de la noche.- Respondió Jean- De todas formas, me voi a dormir.-
Jean salió de la cocina y subió las escaleras. Hasta que los pasos no cesaron, no me moví. Subí de nuevo a mi habitación, con el vaso de agua.
Abrí el armario, en busca de un chándal y unos tenis. Cogí uno que me regaló mi madre el año pasado por navidad, gris y rosa. Me lo puse, con la idea de ir a correr a ver si me despejaba un poco. Me calzé, cogí el Ipod, y me encaminé hacia la puerta. Antes de salir, cogí un papel y escribí:
Voi a correr, volveré a las 7 y media.
A.
Dejé la nota en el frigorífico, sujetada por un imán, y salí de casa. Comencé a correr, cosa que me recordaba bastante a mi sueño. Había recorrido casi 10 manzanas, así que decidí parar.
Alguien chocó contra mí.
-Perdón, estaba entretenido escuchando música.- Dijo él. Era alto, con el pelo negro. Tenía unos ojos preciosos, azules grisáceos, que me recordaban al mar del Caribe, dónde fui de vacaciones el año pasado.
-No te preocupes, yo también estaba un poco ausente.-Le respondí con una sonrisa.
Siguió corriendo, y al igual que en mi sueño se alejó, hasta convertirse en un pequeño punto. Miré la hora, eran las 6 y media. Estaba amaneciendo, el sol se alzaba en el horizonte y el cielo tenía un color similar a el melocotón.Corrí hacia casa, mientras la noche moría y el día se alzaba jubiloso.
Abrí los ojos. Todo estaba negro. Mire el despertador, eran las cinco de la madrugada. Todo había sido un sueño.
Cerré de nuevo los ojos, tratando de dormir. Como no podía, me levanté, y descalza, baje las escaleras en silencio, para no despertar ni a mis padres, ni a mis hermanos. Me dirigí a la cocina, a por un vaso de agua.
Oí pasos en el piso de arriba, alguien bajaba las escaleras lentamente.
No me dí la vuelta, tenía tanto miedo que me quedé parada. Pensando en todas las técnicas de auto defensa que sabía. De pronto la luz se encendió.
-Me habías asustado, creí que había un ladrón o algo- Susurro Jean aliviado.
Me giré.
-¡Será una broma! En vez de comprobar si soy yo o Rachel, prefieres matarme del susto, definitivamente, ¡tú no eres de mi familia!- Exclamé enfadada con mi hermano.
- Ali no te enfades, eres tu la que bajas a la cocina en medio de la noche.- Respondió Jean- De todas formas, me voi a dormir.-
Jean salió de la cocina y subió las escaleras. Hasta que los pasos no cesaron, no me moví. Subí de nuevo a mi habitación, con el vaso de agua.
Abrí el armario, en busca de un chándal y unos tenis. Cogí uno que me regaló mi madre el año pasado por navidad, gris y rosa. Me lo puse, con la idea de ir a correr a ver si me despejaba un poco. Me calzé, cogí el Ipod, y me encaminé hacia la puerta. Antes de salir, cogí un papel y escribí:
Voi a correr, volveré a las 7 y media.
A.
Dejé la nota en el frigorífico, sujetada por un imán, y salí de casa. Comencé a correr, cosa que me recordaba bastante a mi sueño. Había recorrido casi 10 manzanas, así que decidí parar.
Alguien chocó contra mí.
-Perdón, estaba entretenido escuchando música.- Dijo él. Era alto, con el pelo negro. Tenía unos ojos preciosos, azules grisáceos, que me recordaban al mar del Caribe, dónde fui de vacaciones el año pasado.
-No te preocupes, yo también estaba un poco ausente.-Le respondí con una sonrisa.
Siguió corriendo, y al igual que en mi sueño se alejó, hasta convertirse en un pequeño punto. Miré la hora, eran las 6 y media. Estaba amaneciendo, el sol se alzaba en el horizonte y el cielo tenía un color similar a el melocotón.Corrí hacia casa, mientras la noche moría y el día se alzaba jubiloso.
sábado, 9 de abril de 2011
Capitulo 2.
Ojos sinceros, esmeraldas de amor.
Esbocé una sonrisa. No pude creer lo que mis ojos veían, hasta que él habló.
-Hola, soy Brian, estoy en tu clase de álgebra, ¿tú te llamas Alison, verdad?-Esbozó una gran sonrisa, de esas que te dejan sin respiración.
-Sí, soy Alison- Le dije embelesada, pero mi voz sonó como un suspiro.
- Vives en la calle Kennedy, ¿no?- Preguntó.
-Sí, en el número 56-Le aclaré, pese a que no había preguntado.
- Voy en esa dirección, y puesto que está lloviendo, supongo que preferirás estar en mi coche, a esperar a un bus, que por cierto nunca va a llegar. La linea número 65 no pasa los viernes.¿Quieres que te lleve a casa?-
-Sería un poco aprovechado por mi parte- Dije, pese a que me moría por sentarme a su lado. Brian me gustaba desde hacía mas tiempo del que podía recordar.
- Ya me devolverás otro día el favor, pero insisto en que entres y no te mojes más.- Dijo como un caballero.
-De acuerdo, pero mañana te llevo yo al instituto.- Respondí. Subí a el coche a su lado. Dentro se estaba muy calentito, y además no llovía. El coche olía a una fragancia floral, debido al ambientador que colgaba del salpicadero. La verdad era que Brian debía de ser bastante rico, o por lo menos sus padres, por que el interior de cuero con navegador a bordo no se lo podía permitir mucha gente. Y para completar la perfección, allí estaba Brian, vestido con una bonita cazadora negra de cuero y unos vaqueros, despeinado y sonriente. La única que desencajaba en el ambiente era yo, totalmente mojada con una sudadera de los Celtics y unos vaqueros gastados.
-Bueno, ¿como se te ocurre ir andando con lo que llueve?- Dijo Brian.
-Es que mi hermana me tenía que ir a recoger, pero me ha dejado un poco tirada...-Dije.
Brian se río. Su risa sonó como cantos angelicales a mis oídos. Él es tan perfecto.
Pasamos la mayoría del trayecto hablando de el instituto, de mi hermana, y de nuestros equipos de fútbol favoritos. La verdad fue muy agradable. Hasta el momento, creía que Brian no era más que una cara bonita, pero al parecer también tiene cerebro.
Cuando comenzaba a disfrutar de verdad el tiempo junto a él, llegamos a mi calle.
-Mi casa es esa de ahí- Le dije.
-Bonita casa, entonces, ¿Mañana me llevas tú al instituto?-Preguntó con una media sonrisa.
- Sí, te iré a buscar a casa, ¿donde vives?-
-A tres manzanas de aquí, en la avenida Warwick, en el numero 38- Comencé a abrir la puerta.
-Gracias por todo Brian, mañana te recojo.- Me despedí.
Brian se acerco y me dio un beso en la mejilla.
-Hasta mañana entonces-Susurró.
Salí del coche, con una sonrisa en la cara.
Esbocé una sonrisa. No pude creer lo que mis ojos veían, hasta que él habló.
-Hola, soy Brian, estoy en tu clase de álgebra, ¿tú te llamas Alison, verdad?-Esbozó una gran sonrisa, de esas que te dejan sin respiración.
-Sí, soy Alison- Le dije embelesada, pero mi voz sonó como un suspiro.
- Vives en la calle Kennedy, ¿no?- Preguntó.
-Sí, en el número 56-Le aclaré, pese a que no había preguntado.
- Voy en esa dirección, y puesto que está lloviendo, supongo que preferirás estar en mi coche, a esperar a un bus, que por cierto nunca va a llegar. La linea número 65 no pasa los viernes.¿Quieres que te lleve a casa?-
-Sería un poco aprovechado por mi parte- Dije, pese a que me moría por sentarme a su lado. Brian me gustaba desde hacía mas tiempo del que podía recordar.
- Ya me devolverás otro día el favor, pero insisto en que entres y no te mojes más.- Dijo como un caballero.
-De acuerdo, pero mañana te llevo yo al instituto.- Respondí. Subí a el coche a su lado. Dentro se estaba muy calentito, y además no llovía. El coche olía a una fragancia floral, debido al ambientador que colgaba del salpicadero. La verdad era que Brian debía de ser bastante rico, o por lo menos sus padres, por que el interior de cuero con navegador a bordo no se lo podía permitir mucha gente. Y para completar la perfección, allí estaba Brian, vestido con una bonita cazadora negra de cuero y unos vaqueros, despeinado y sonriente. La única que desencajaba en el ambiente era yo, totalmente mojada con una sudadera de los Celtics y unos vaqueros gastados.
-Bueno, ¿como se te ocurre ir andando con lo que llueve?- Dijo Brian.
-Es que mi hermana me tenía que ir a recoger, pero me ha dejado un poco tirada...-Dije.
Brian se río. Su risa sonó como cantos angelicales a mis oídos. Él es tan perfecto.
Pasamos la mayoría del trayecto hablando de el instituto, de mi hermana, y de nuestros equipos de fútbol favoritos. La verdad fue muy agradable. Hasta el momento, creía que Brian no era más que una cara bonita, pero al parecer también tiene cerebro.
Cuando comenzaba a disfrutar de verdad el tiempo junto a él, llegamos a mi calle.
-Mi casa es esa de ahí- Le dije.
-Bonita casa, entonces, ¿Mañana me llevas tú al instituto?-Preguntó con una media sonrisa.
- Sí, te iré a buscar a casa, ¿donde vives?-
-A tres manzanas de aquí, en la avenida Warwick, en el numero 38- Comencé a abrir la puerta.
-Gracias por todo Brian, mañana te recojo.- Me despedí.
Brian se acerco y me dio un beso en la mejilla.
-Hasta mañana entonces-Susurró.
Salí del coche, con una sonrisa en la cara.
jueves, 7 de abril de 2011
Capítulo 1.
Me siento encerrada, encerrada en mi mundo. Mientras el señor Fitz explica la lección, yo solo pienso en él, en ese magnetismo que nos une. Pienso en sus ojos, en esa sonrisa que tanto me gusta. De pronto, oí mi nombre:
-Alison, por favor, sal a el encerado y resuelve el problema.-Te dijo el señor Fitz.
Todos, incluido Brian, se giraron hacia mi, expectantes. Despacio, recorrí la clase hasta llegar a el encerado, sintiendo las miradas penetrantes de todos mis compañeros según iba andando.
- Es correcto, puedes volver a tu sitio.-
Brian se quedó mirándome fijamente, con una media sonrisa. Suavemente pasó una mano por su pelo rubio, alborotando, haciéndole todavía más perfecto.
Me quedé mirándole, embelesada, mirando todo lo que me gusta de él, cuando escuché:
- Alison, te he dicho que te puedes sentar- Me repitió el señor Fitz, haciéndome volver a la realidad.
Volví a mi sitio, avergonzada. Súbitamente, suena la campana que anuncia el final de las clases. Recogí mis cosas, y me dispuse a salir del instituto.
Como siempre, me sen te a esperar a que mi hermana, Rachel, me viniera a buscar. El tiempo pasaba cada vez más despacio.
Oí el móvil sonar, lo cojo. Es Rachel.
-Hola Rachel-
- Alison, no puedo ir a recogerte ahora mismo, tengo una reunión muy importante de trabajo.- La verdad, no me sorprendió.- ¿Crees que podrás arreglártelas para ir andando a casa?-
-Claro, iré andando, ¿cuándo sales del trabajo?- Le pregunto.
-Estaré allí para cenar, bueno, adiós Ali.-Se despide.
- Hasta luego Rachel- Respondo.
Comencé a andar. No me sorprendió nada la actitud de mi hermana, siempre había sido así. Antepone al trabajo ante todo, incluido la familia. No era la primera vez que tengo que ir andando a casa por una de sus reuniones de última hora.
De pronto, sentí unas gotas caer en mi cara.
Comenzó a llover como nunca en el frío invierno del norte de Estados Unidos. Empecé a correr, pero después de dos manzanas, me dí cuenta de que era inútil. Llegue a una parada de autobús, y allí espere, a cubierto, a que el numero 65 parara.
Estaba empapada, sentada en la parada, esperando a que los minutos pasen. Cuando un coche negro con cristales tintados se detiene en frente de mí.
La ventanilla se baja y me dejó ver al conductor. Mire sus ojos, verdes como esmeraldas, su media sonrisa y su pelo perfectamente despeinado.
Suspiré. Era Brian.
-Alison, por favor, sal a el encerado y resuelve el problema.-Te dijo el señor Fitz.
Todos, incluido Brian, se giraron hacia mi, expectantes. Despacio, recorrí la clase hasta llegar a el encerado, sintiendo las miradas penetrantes de todos mis compañeros según iba andando.
- Es correcto, puedes volver a tu sitio.-
Brian se quedó mirándome fijamente, con una media sonrisa. Suavemente pasó una mano por su pelo rubio, alborotando, haciéndole todavía más perfecto.
Me quedé mirándole, embelesada, mirando todo lo que me gusta de él, cuando escuché:
- Alison, te he dicho que te puedes sentar- Me repitió el señor Fitz, haciéndome volver a la realidad.
Volví a mi sitio, avergonzada. Súbitamente, suena la campana que anuncia el final de las clases. Recogí mis cosas, y me dispuse a salir del instituto.
Como siempre, me sen te a esperar a que mi hermana, Rachel, me viniera a buscar. El tiempo pasaba cada vez más despacio.
Oí el móvil sonar, lo cojo. Es Rachel.
-Hola Rachel-
- Alison, no puedo ir a recogerte ahora mismo, tengo una reunión muy importante de trabajo.- La verdad, no me sorprendió.- ¿Crees que podrás arreglártelas para ir andando a casa?-
-Claro, iré andando, ¿cuándo sales del trabajo?- Le pregunto.
-Estaré allí para cenar, bueno, adiós Ali.-Se despide.
- Hasta luego Rachel- Respondo.
Comencé a andar. No me sorprendió nada la actitud de mi hermana, siempre había sido así. Antepone al trabajo ante todo, incluido la familia. No era la primera vez que tengo que ir andando a casa por una de sus reuniones de última hora.
De pronto, sentí unas gotas caer en mi cara.
Comenzó a llover como nunca en el frío invierno del norte de Estados Unidos. Empecé a correr, pero después de dos manzanas, me dí cuenta de que era inútil. Llegue a una parada de autobús, y allí espere, a cubierto, a que el numero 65 parara.
Estaba empapada, sentada en la parada, esperando a que los minutos pasen. Cuando un coche negro con cristales tintados se detiene en frente de mí.
La ventanilla se baja y me dejó ver al conductor. Mire sus ojos, verdes como esmeraldas, su media sonrisa y su pelo perfectamente despeinado.
Suspiré. Era Brian.
Prefacio.
Despertar, sentir. Sentir que nada te sale bien. Que nada puede hacerte feliz. Entonces lo ves, le ves, sientes a la vez frío y calor. Fuego e hielo. Sabes que sois opuestos y que nunca será posible. Pero tú sueñas, el corazón es así de idiota, no lo puedes controlar. No puedes controlar sonreír al verle, no puedes controlar tener ojos esperanzados.No puedes.
Él no te mira, a sus ojos tu eres invisible. Cada vez que pasas a su lado y no te mira, te rompes en mil pedazos. Tú te quieres hacer notas, quieres gritar que le quieres, pero sabes que no te prestaría intención, por que para él no eres nada. Sabes que nunca te hará caso, él prefiere a chicas perfectas, y tu ni te acercas a la perfección, eres todo lo contrario a lo que él quiere. Pero sueñas, e intentas hacerte notar.
Pero todo esto, ocurre antes de aquel día.
Él no te mira, a sus ojos tu eres invisible. Cada vez que pasas a su lado y no te mira, te rompes en mil pedazos. Tú te quieres hacer notas, quieres gritar que le quieres, pero sabes que no te prestaría intención, por que para él no eres nada. Sabes que nunca te hará caso, él prefiere a chicas perfectas, y tu ni te acercas a la perfección, eres todo lo contrario a lo que él quiere. Pero sueñas, e intentas hacerte notar.
Pero todo esto, ocurre antes de aquel día.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)