-Ya verás como te adoran.-Repitió.
Nos encontrábamos ante la puerta de la gran mansión blanca, indecisos. Brian dirigió su mano hacia el pomo, girándolo suavemente. La puerta se abrió, dejándome ver el interior de la vivienda. Un enorme vestidor se encontraba ante mis ojos. Una lámpara en forma de araña colgaba del centro de la sala. Aquella habitación parecía sacada de la película "Orgullo y Prejuicio". Todo era de estilo clásico.
Una mujer se sentaba en el diván de el fondo de la sala. Sus ropas le hacían parecer de la realeza nórdica. El pelo, rubio platino, le llegaba por los hombros. Los ojos, azules como el mar, me miraban cariñosamente, recordándome a mi madre.
-¡Debes de ser Alisson!- Exclamó con un acento centroeuropeo que no pude identificar.
-Alisson, esta es mi madre, Anastasia.-Se acercó y me dió un abrazo.-Es rusa, pero habla bastante bien inglés.-
Brian era medio ruso, mi novio era medio ruso. Me molestó que no me lo hubiera dicho, pero decidí callarme y sonreír.
-Pasar al comedor, que vamos a estar más cómodos.-Nos dijo Anastasia.
Los tres caminamos por un pasillo lleno de cuadros en las paredes. Llegamos a unas puertas, que Anastasia abrió.
El comedor era el más grande en el que había estado.
-Vaya...-Logré decir, con la boca abierta. Brian se rió.
- Emily, Papá, esta es Alisson.-Me presentó.
Ambos se levantaron de sus sitios y Emily se acercó. Era tan guapa, rubia, pelo largo, tez pálida, ojos verdes, labios carnosos. Era casi mi prototipo de mujer perfecta, y supuse, el de la mayoría de los hombres.
-Esta es Emily, mi hermana.- Dijo Brian.-Y David, mi padre.
El padre de Brian, David, era totalmente lo contrario a su mujer. Era moreno, con el pelo negro y los ojos marrones. Tenía el pelo corto y bien peinado. No aparentaba más de 40 años.
-Bueno, ahora que estamos todos, comamos.-Dijo David.
Nos sentamos, yo al lado de Brian.
-Bueno Alisson, ¿que nos cuentas sobre tí?-
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