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domingo, 10 de abril de 2011

Capitulo 3.

Corría. Corría detrás de él, pero nunca le alcanzaba. Nunca le podía decir lo que sentía por él. Me caigo, caigo, y él ni se gira a ayudarme. Él sigue corriendo, cada vez más rápido. Se aleja, hasta un momento en el que se convierte en pequeño punto negro en el horizonte. Entonces, desee no haber dejado que se marchara.

Abrí los ojos. Todo estaba negro. Mire el despertador, eran las cinco de la madrugada. Todo había sido un sueño.
Cerré de nuevo los ojos, tratando de dormir. Como no podía, me levanté, y descalza, baje las escaleras en silencio, para no despertar ni a mis padres, ni a mis hermanos. Me dirigí a la cocina, a por un vaso de agua.
Oí pasos en el piso de arriba, alguien bajaba las escaleras lentamente.
No me dí la vuelta, tenía tanto miedo que me quedé parada. Pensando en todas las técnicas de auto defensa que sabía. De pronto la luz se encendió.
-Me habías asustado, creí que había un ladrón o algo- Susurro Jean aliviado.
Me giré.
-¡Será una broma! En vez de comprobar si soy yo o Rachel, prefieres matarme del susto, definitivamente, ¡tú no eres de mi familia!- Exclamé enfadada con mi hermano.
- Ali no te enfades, eres tu la que bajas a la cocina en medio de la noche.- Respondió Jean- De todas formas, me voi a dormir.-
Jean salió de la cocina y subió las escaleras. Hasta que los pasos no cesaron, no me moví. Subí de nuevo a mi habitación, con el vaso de agua.
Abrí el armario, en busca de un chándal y unos tenis. Cogí uno que me regaló mi madre el año pasado por navidad, gris y rosa. Me lo puse, con la idea de ir a correr a ver si me despejaba un poco. Me calzé, cogí el Ipod, y me encaminé hacia la puerta. Antes de salir, cogí un papel y escribí:

                                                          Voi a correr, volveré a las 7 y media.
                                                                                                        A.

Dejé la nota en el frigorífico, sujetada por un imán, y salí de casa. Comencé a correr, cosa que me recordaba bastante a mi sueño. Había recorrido casi 10 manzanas, así que decidí parar.
Alguien chocó contra mí.
-Perdón, estaba entretenido escuchando música.- Dijo él. Era alto, con el pelo negro. Tenía unos ojos preciosos, azules grisáceos, que me recordaban al mar del Caribe, dónde fui de vacaciones el año pasado.
-No te preocupes, yo también estaba un poco ausente.-Le respondí con una sonrisa.

Siguió corriendo, y al igual que en mi sueño se alejó, hasta convertirse en un pequeño punto. Miré la hora, eran las 6 y media. Estaba amaneciendo, el sol se alzaba en el horizonte y el cielo tenía un color similar a el melocotón.Corrí hacia casa, mientras la noche moría y el día se alzaba jubiloso.

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