Ojos sinceros, esmeraldas de amor.
Esbocé una sonrisa. No pude creer lo que mis ojos veían, hasta que él habló.
-Hola, soy Brian, estoy en tu clase de álgebra, ¿tú te llamas Alison, verdad?-Esbozó una gran sonrisa, de esas que te dejan sin respiración.
-Sí, soy Alison- Le dije embelesada, pero mi voz sonó como un suspiro.
- Vives en la calle Kennedy, ¿no?- Preguntó.
-Sí, en el número 56-Le aclaré, pese a que no había preguntado.
- Voy en esa dirección, y puesto que está lloviendo, supongo que preferirás estar en mi coche, a esperar a un bus, que por cierto nunca va a llegar. La linea número 65 no pasa los viernes.¿Quieres que te lleve a casa?-
-Sería un poco aprovechado por mi parte- Dije, pese a que me moría por sentarme a su lado. Brian me gustaba desde hacía mas tiempo del que podía recordar.
- Ya me devolverás otro día el favor, pero insisto en que entres y no te mojes más.- Dijo como un caballero.
-De acuerdo, pero mañana te llevo yo al instituto.- Respondí. Subí a el coche a su lado. Dentro se estaba muy calentito, y además no llovía. El coche olía a una fragancia floral, debido al ambientador que colgaba del salpicadero. La verdad era que Brian debía de ser bastante rico, o por lo menos sus padres, por que el interior de cuero con navegador a bordo no se lo podía permitir mucha gente. Y para completar la perfección, allí estaba Brian, vestido con una bonita cazadora negra de cuero y unos vaqueros, despeinado y sonriente. La única que desencajaba en el ambiente era yo, totalmente mojada con una sudadera de los Celtics y unos vaqueros gastados.
-Bueno, ¿como se te ocurre ir andando con lo que llueve?- Dijo Brian.
-Es que mi hermana me tenía que ir a recoger, pero me ha dejado un poco tirada...-Dije.
Brian se río. Su risa sonó como cantos angelicales a mis oídos. Él es tan perfecto.
Pasamos la mayoría del trayecto hablando de el instituto, de mi hermana, y de nuestros equipos de fútbol favoritos. La verdad fue muy agradable. Hasta el momento, creía que Brian no era más que una cara bonita, pero al parecer también tiene cerebro.
Cuando comenzaba a disfrutar de verdad el tiempo junto a él, llegamos a mi calle.
-Mi casa es esa de ahí- Le dije.
-Bonita casa, entonces, ¿Mañana me llevas tú al instituto?-Preguntó con una media sonrisa.
- Sí, te iré a buscar a casa, ¿donde vives?-
-A tres manzanas de aquí, en la avenida Warwick, en el numero 38- Comencé a abrir la puerta.
-Gracias por todo Brian, mañana te recojo.- Me despedí.
Brian se acerco y me dio un beso en la mejilla.
-Hasta mañana entonces-Susurró.
Salí del coche, con una sonrisa en la cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario