-Me llamo Alec Montenegro, soy nuevo en la ciudad.-Se presentó.
-Yo soy Alisson James, encantada de conocerte.- Esbocé una tímida sonrisa,y le dí dos besos.
Era mucho más guapo de cerca, el pelo negro no era ni corto ni largo. Sus pómulos se alzaban vigorosos.Sus dientes brillaban como perlas. Lo mejor de todo, eran sin duda, sus ojos. Azules grisáceos, como el mar. Te perdías en ellos.
-¿A que curso vas?- Cuestioné.
-A último curso, ¿sabes donde está el aula de español?, estoy en clase de la señora González.- Comentó.
- ¡Ah!Yo también estoy e esa clase, ven conmigo que llegamos tarde- Comenzamos a andar- Bueno, ¿ de donde eres?-
- De Madrid, en España-Respondió.
- ¡Vaya! Me encantaría visitar España... ¿Que te trae por aquí?-Exclamé.
-El trabajo de mi padre.-Dijo- Por lo menos sé hablar inglés... mi madre es de Australia, así que lo hablo desde pequeño.
Nos detuvimos en la puerta. Llamé. Alguien me indica que pase. Abrí la puerta lentamente.
- Perdón, llegamos tarde. Este es Alec, es nuevo.- Dije en español.
- Hola, soy nuevo, la directora me ha mandado aquí, y me ha dicho que le diga que tengo que salir diez minutos antes, para recoger mi horario.- Dijo Alec, presumiendo de su perfecto español. La clase entera se quedó embelesada al ver como hablaba fluidamente el idioma que a nosotros nos cuesta tanto.
-Veo que hablas bien mi idioma, ¿de donde eres?- Preguntó la señora González con su marcado acento mexicano.
- De España, bueno, de Madrid.- Dijo Alec.
- Puedes sentarte al lado de Alisson, que veo que la conoces-
Él se dirigió al asiento vacío que había a mi lado. Alec resplandecía, y todas las chicas lo notaron. Miraban, embelesadas, su cara angelical con más atención de la que me hubiera gustado. Pero, para lamento de muchas, él sólo tenía ojos para mí, y eso provocaba que se posaran en mí miradas rencorosas. Finalmente se sentó y apoyó la mochila en el suelo.
- Por lo menos, mi primera clase en "inglés" la entiendo.-
Sonreí.
En cuanto me dí cuenta la campana, que anunciaba el final de las clases de la mañana, sonó. Recogí mis cosas y fui al comedor. Me dirigía a mi mesa, cuando alguien dijo.
-¡Alisson! Ven a sentarte conmigo.-
Me dí la vuelta, y me dirigí hacia el sitio que Brian me ofrecía, con la bandeja en la mano.
-¿Que tal las clases?- Pregunté mientras me sentaba.
- Un poco aburridas, ¿y tú?.-
Un chico alto de ojos azules entró en ese momento en el comedor.
-¿Te importa que le diga a Alec que se siente con nosotros?- Pregunté.
- No...- Dijo Brian en un susurro.
- ¡Alec, aquí!- Grité.
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